Ordenanzas de la sopa de ajo
Posted by Josep Camós en 04/12/2006
Vía meneame.net leo que “el alcalde del pueblo leonés de Balboa apuesta por un ‘carril-vaca’ para el ganado de la zona“. Ah, pues muy bien. Entorno los ojos hasta recordar la definición de vía pecuaria, pero no me sale. Busco en la red: las vías pecuarias en España configuran una extensa red de caminos públicos para el ganado de unos 125.000 kilómetros de longitud. Cañadas, cordeles, veredas y caladas forman parte del intrincado sistema que forma las vías pecuarias, y las complementan los descansaderos, abrevaderos, mojadas, contaderos, esquiladeros, chozos, puentes, ermitas y mojones. Vamos, que el edil en cuestión anda inventando la sopa de ajo y la denomina carril-vaca.

En Barcelona y sus aledaños hay unas divertidas infraestructuras viarias heredadas de los Juegos Olímpicos de 1992. Se llaman rondas y las componen tres vías que circundan y atraviesan la capital catalana y los municipios de alrededor. Desde su inauguración estoy esperando a que alguien me explique qué tipo de carretera son en realidad. Si las miras un poco ves dos calzadas separadas por una mediana, limitadas en casi todo su recorrido a una velocidad máxima de 80km/h, identificadas en su señalización con la letra B, indicativa de la ciudad.
Con estas pistas, uno podría deducir que se halla ante una autopista o autovía. Pues no. Las señales de preseñalización de las rondas no tienen un fondo azul. Ni siquiera es blanco. A alguien se le ocurrió que el verde era un color válido para estos menesteres, y obró en consecuencia. Como si las rondas fueran unas de aquellas vías rápidas, ya sabes, aquellas carreteras de una sola calzada sin acceso a propiedades ni cruces a nivel con otras vías que los legisladores se sacaron de la chistera en 1990 y las volvieron a guardar diez años más tarde.
Las ordenanzas permiten estos disloques y los que quiera cada cual en su terruño. ¿Que las marcas pueden ser blancas, amarillas, azules o rojas solo en el caso de los dameros? Tranquilos, que siempre habrá algún inspirado pintando el suelo de verde o de naranja. ¿Que en los pasos de peatones no deberán utilizarse líneas de otros colores que alternen con las blancas? Es igual: la ordenanza de turno dirá lo contrario en cientos de municipios.
Lo jodido del caso es que hoy en día los pueblos y ciudades no están completamente amurallados, y curiosamente son susceptibles de ser visitados por conductores que no tienen por qué estar al caso de las veleidades de los ediles. Pero, claro, nadie dijo que las leyes sacadas de la manga tuvieran que ser fácilmente reconocidas por la ciudadanía. Basta con que cada cual satisfaga las sanciones que se le impongan por desconocimiento de la ley local de turno.
Alguien debería pensar en expedir salvoconductos de circulación que acreditaran el conocimiento de las excepciones municipales al Reglamento. Y el que no lo tuviera, no pasaba. Nos íbamos a reír.
