Matones
Posted by Josep Camós en 13/12/2006
Obsérvalos mientras conducen y dime si ando muy equivocado. Está aquel que se interesa por las cuasi incoloras motas de polvo de tu maletero, y para verlas bien se acerca tanto por detrás que cuando estornudas le oyes decir “jesús”, mientras por el retrovisor ves lo que intuyes que será la última cara que recordarás en tu vida. Como es de esperar, de nada servirá que pises suavemente el freno de forma reiterada para advertirle que en caso de colisión pasaréis a ser vecinos de morgue. A él le es igual perder 3 puntos del permiso de conducir por embestirte. Lo que no puede perder de ninguna manera es ese medio minuto que estás empleando en adelantar a un trailer que nunca se acaba, así que es mejor que lo dejes pasar y que se estrelle contra otro.
Luego tenemos el extremo opuesto. El que va cazando caracoles por el carril izquierdo de la carretera, o por el tercero de la autopista. Tanto da. Él es feliz. No adelanta a nadie, porque nadie circula a menor velocidad. Le suda abundantemente la axila que alguien venga rápido por detrás y tenga que dejarse la suela en el pedal de freno. No es que no le dé importancia al caso. Es que ni siquiera se da cuenta. Sencillamente no comprende que uno puede circular en un carril diferente del de la derecha sólo si las circunstancias del tráfico y la vía así lo aconsejan, a condición de no molestar a un vehículo que venga más rápido. ¿Cómo va a ser un peligro él, si circula sin meterse con nadie?
También está el indeciso. Ahora me cambio de carril. Ahora vuelvo a la derecha. Y ahora a la izquierda. Voy. Vengo. Acelero, pero freno. Y vuelvo a acelerar. Joder, si le duran menos las decisiones que a un ejecutivo acabado de salir de una escuela de negocios. Vive estresado y conduce estresado. Está angustiado por aumentar su eficacia y no se da cuenta que con sus actos disminuye la eficacia de todos los que desgraciadamente tienen que convivir con él en la vía. Y en la vida, supongo. Estrellarte contra él se convierte en un peligroso juego de azar.
Pero quizá uno de mis favoritos es el pescador. Ya sabes: ese que por las curvas va diciendo “de río a río todo lo que veo es mío”. Y así invade el carril que estás utilizando, si puede ser a la altura de tu vehículo, y cuando tú invades el arcén con el susto en el cuerpo recupera su trayectoria normal para volver a hacer un quiebro en la siguiente curva. Se divierte homenajeando el nombre de este blog, y así transforma las curvas en rectas a su mejor conveniencia. Mientras, tú luchas por no acabar como este de la foto:
Me lo tomo a cachondeo, pero no debería. Son matones de carretera, y a veces consiguen su inconsciente objetivo.


canopus escribió
Acabo de descubrir tu blog y debo felicitarte, ojalá cundiera la moda de mostrar 2 dedos de frente al volante.
Desde que tengo mi nuevo C4 me gusta circular con el regulador de velocidad a 120, es comodísimo, y precisamente así es cuando uno se da cuenta de lo irregular que circula el resto de la gente.
Hoy he realizado un viaje Madrid-Caceres y creo que me he encontrado a toda la fauna de matones que aquí enumeras, y seguro que alguno más.
Me ha tocado un tipo que se empeñaba en no dejarme adelantar a los camiones de la autopista: baste que a lo lejos se vea un camión, para que te adelante, se quede a tu lado, y siga así hasta verificar que no tienes otro remedio de frenar para no comerte al camión.
Total, para seguir circulando a la misma velocidad que tu… pero claro, al camión le adelanta él antes… en fin, paciencia.
Josep escribió
La paciencia, en efecto, es la mejor arma contra los matones de la carretera. Pero hay otras:
Si prefieres el sarcasmo, siempre puedes aprovechar el marcaje que te hace el tipo que dices para saludarlo con la mejor de tus sonrisas cada vez que te bloquee poniéndose a tu altura. Lo descolocarás fijo, porque lo que espera de ti es que te mosquees.
Si eliges el ostracismo, puedes pararte en cualquier bar, tomarte algo y volver a la carga. Seguro que el muy [ponga aquí un insulto de su agrado] ha ido a por otra víctima.
También te queda la opción de chupar rueda de camión. Total, a 80 consumirás menos que a 120 y encima conseguirás una conducción más relajada. Si vas acompañado, tu copi puede ir tomando fotos del paisaje.
Bienvenido.
El blog de Javier Costas » Curvas rectas escribió
[...] que más me han gustado de Josep: El día que el peso de la Justicia recayó sobre Fuenteovejuna, Matones, ¿Quién da más?, No me mires, no me mires…, Yo ‘jontrolo’ y No me pites que no [...]