El día que el peso de la Justicia cayó sobre Fuenteovejuna
Posted by Josep Camós en 15/12/2006
Que con la que está cayendo en materia de alcohol y carretera haya todo un Tribunal Constitucional dispuesto a rizar el rizo de lo imposible es más que preocupante.
Todos sabemos que el límite de alcohol en sangre permitido a la mayor parte de los conductores está fijado en 0,5 g/l (0,3 g/l en el caso de conductores profesionales). Conducir por encima de esa tasa supone cometer una infracción muy grave que puede ser sancionada, además de económicamente, con la pérdida de seis puntos del permiso, retirada del mismo, arresto durante doce fines de semana o incluso pena de hasta 4 años de prisión. Eso viene a decir la Ley 19/2001 del 19 de diciembre.
En los últimos tiempos hemos asistido a un insólito pacto entre las instituciones competentes en Tráfico, los cuerpos policiales encargados de la vigilancia de la circulación y las compañías aseguradoras de vehículos. La máxima ha estado siempre clara. Dicho en palabras de Stevie Wonder, “si bebes no conduzcas“. En virtud de esta línea, se fijaron unos límites, se publicitaron, se establecieron campañas de control y se denegaron coberturas en caso de accidente por ebriedad, poniendo como horizonte la ausencia total de la bebida a la hora de tomar el volante. Más que nada, porque entre un 30% y un 50% de los muertos en carretera tenían demasiado alcohol en la sangre.
Pues nada. Ahora resulta que si llevas encima una tasa de alcoholemia salvaje, de esas que según las tablas multiplican el riesgo de accidente por 16, la cosa queda en una chiquillada si el policía que te detiene no te pone a hacer el pino-puente parapetado contra el coche. Los chavales que se matan cada fin de semana entre borracheras, cocaína y pastillas deben de haber tomado buena nota: ¿Lo veis como todo era mentira? Tanto dar el coñazo, y al final han acabado reconociendo que el alcohol no mata si sabes beber.
Ya puestos, me pregunto qué utilidad tienen ya los etilómetros, si a la hora de la verdad lo que cuenta es comprobar la influencia del alcohol en el conductor. En el marco de esta nueva situación, y siguiendo el principio de servicio público que rige este blog, propongo un nuevo protocolo de actuación para desarrollar en los controles:
- El agente ordena la detención del vehículo e informa al conductor de que está siendo objeto de un control rutinario.
- Si el agente observa síntomas evidentes de embriaguez, como por ejemplo que el conductor le salude con un espantasuegras, hará salir a este último del vehículo.
- Si el conductor consigue salir por su propio pie, el agente le hará adoptar la postura que sigue:

- En caso de que el conductor consiga reproducir la postura sin pestañear, el agente se arrepentirá profundamente de haberlo detenido y lo invitará a continuar la marcha.
- En caso contrario, después de frotarse las manos (para hacer pasar el frío) el agente grabará la escena en vídeo para que no queden dudas.
Es sólo una propuesta.

El blog de Javier Costas » Curvas rectas escribió
[...] dejo con los enlaces a las entradas que más me han gustado de Josep: El día que el peso de la Justicia recayó sobre Fuenteovejuna, Matones, ¿Quién da más?, No me mires, no me mires…, Yo ‘jontrolo’ y No me [...]
DeLosBarcelonaParís escribió
En este enlace:
http://tox.umh.es/aetox/Grupos/Forense/farma.pdf
se explica un poco el alto nivel de toxicidad del alcohol, mucho mas peligroso de lo que, al parecer, mucha gente cree, y no solo al volante.
Feliz Navidad!!
Madre de Helena escribió
Ayer hice un comentario, pero o no lo hice bien o no se me entendió.
Creo entender que este comentario es pura ironía. Yo decía que efectivamente el alcohol es este país es cultura y hay demasiada cultura de ese tipo, por desgracia.
Jamás pensé que mi hija pudiera morir en un accidente de coche y menos aún que el culpable fuera el alcohol. El alcohol que ella no tomó.
Ojalá hubiera muchos blog que hagan pensar sobre esto.
Gracias por ayudar a concienciar.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena
Madre de Helena escribió
Ojalá muchos pensaran como tú. Es probable que si hubiera mucha gente así, mi hija, hoy, estaría viva. Ella era también responsable conduciendo y en todo.
Gracias por el blog.
¡Qué cunda el ejemplo!
Flor, madre de Helena.
Josep escribió
¡Blasfemo! ¡El alcohol es Cultura! ¡A la hoguera contigo, descreído!
Josep escribió
Madre de Helena:
Lo que has leído por ahí es puro sarcasmo dirigido al comentario anónimo (hecho por mi hermano) y no tiene nada que ver con tus palabras.
Yo estoy totalmente en contra del consumo de alcohol a la hora de ponerse al volante, como es lógico, y estoy bastante en contra de la “”"”"cultura”"”"” del alcohol (aunque no soy abstemio). No entiendo, por ejemplo, que un gobierno recomiende que los jóvenes se emborrachen por turnos para coger el volante en condiciones, por al menos dos motivos:
1. Nadie impedirá que los acompañantes, en su ebriedad, le hagan alguna broma pesada al que conduce, con el consiguiente riesgo de accidente.
2. Nadie impedirá que más de uno de esos jóvenes acaben cirróticos perdidos, con el consiguiente dispendio social y económico.
Está claro que no podemos acabar con una “”"”"cultura”"”"” milenaria de la noche a la mañana, pero de ahí a apoyar institucionalmente su mantenimiento media un abismo.