Allá por septiembre de 2006, antes incluso de la existencia de curvas rectas, comencé a esbozar un texto sobre la circulación en glorietas. Llegué incluso a dibujar una decena de bocetos para ilustrar mis explicaciones, pero no quedé satisfecho. No acababa de ver claro cómo contar de forma breve y amena de qué forma hay que abordar las rotondas o glorietas.
Supongo que algo asà debieron sentir el parisino Eugène Hénard y el neoyorkino William Phelps Eno cuando, cada uno por su lado, se vieron en la circunstancia de explicar a sus respectivas autoridades los proyectos que habÃan creado para acometer intersecciones sin forzar el cruce directo entre vehÃculos. CorrÃan los primeros años del siglo XX y nacÃan las primeras rotondas. Cien años después, todavÃa no sabemos cómo utilizarlas para no tener problemas.


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