Precisiones
Posted by Josep Camós en 25/02/2007
Aviso: esta entrada es muy aburrida.
Tú, que como paciente lector de curvas rectas ya te has acostumbrado a mi estilo chusco a la hora de explicar las cosas según las veo, haciendo gala de tu agudo sentido de la observación habrás reparado en que a veces utilizo unos términos que no siempre se corresponden con lo que habitualmente se escucha en la calle. No es una pájara que me haya dado así de repente. Aunque no lo parezca, la elección de unos u otros vocablos parte de una decisión más que meditada. Bueno, o pensada con una clara en la mano derecha y una bolsa de pistachos en la izquierda, que para el caso…
El caso es que no suelo hablar de accidentalidad, sino de siniestralidad. Es una licencia mía, que justifico al considerar que la palabra accidente guarda una relación semántica inconsciente próxima a la casualidad, más que a la causalidad. Y como creo más en la causalidad que en la casualidad, evito hablar de accidentes y lo hago de siniestros, porque luctuosos son los acontecimientos funestos que cada fin de semana arrojan cadáveres por doquier. ¿Has visto qué forma tan plúmbea de hablar de esta pesada lacra?
No hablo del Código de Circulación, sino de los Reglamentos Generales: el de conductores, el de vehículos, el de circulación y el de procedimiento sancionador. El Código de Circulación fue un texto legal que se dieron nuestros abuelos allá por 1934, y que quedó derogado con la Ley de Bases de 1989 que sería ampliada en 1990 con el Texto Articulado sobre la Ley de Tráfico, el cual posteriormente se desarrollaría en los citados reglamentos. Nada de Código, por tanto. Los textos que explican qué debe hacerse y qué no en materia de asuntos viales son reglamentos.
Vale, reconozco que esta última precisión era un poco pejiguera. Pero la última a la que haré referencia no lo es. Hablo de Permiso de Conducción (o de Conducir, según me dé el siroco) y no de carnet o carné. Primero, porque se llama así. Y segundo, por una cuestión similar a la que he explicado en el párrafo sobre accidentalidad y siniestralidad. Tener un carnet es portar un documento de pertenencia a un grupo. Puedes tener carnet del club de polo, del videoclub o de la bibiloteca, depende de tu grado de estupidez. Es un documento de afiliación.
En cambio, cuando te dan un Permiso es porque sin él tienes prohibido el ejercicio de la actividad para el que tal permiso te faculta: “¿Puedo entrar?” “Sí, te doy permiso”, y sólo entonces puedes pasar por la puerta. De entrada, nadie puede conducir. Así lo dice la Ley. Sólo se le permite a aquellos que tienen un Permiso o una Licencia.
¿Qué significa esto? Que el asunto de conducir no está contemplado como un derecho de cualquiera, sino sólo de aquellos a los que se le concede (remárquese este verbo por la importancia semántica del mismo). Toda esta parrafada va dedicada especialmente a todos esos seres humanos que se creen que la vida es todo derechos y pocos deberes, esos que entran en la autoescuela creyendo que por el hecho de pagar tienen derecho a uno de esos documentos de color rosa.

madre de Helena escribió
Pues me parece muy bien como utilizas todos los términos. Eso si que es precisión.
Yo suelo decir, los mal llamados accidentes de tráfico, pero es más largo. Creo que a partir de ahora voy a decir lo de licencia.
Pero me temo que seguirán habiendo siniestros y que esos locos que una vez tuvieron el cartoncito rosa y que se ponen morados de alcohol, aunque le retiren la licencia para conducir, ellos se cren en su derecho, porque una vez la tuvieron.
Pero seguimos queriendo ser “mejor un país de borrachos conocidos que de alcoholicos anónimos”. No hay nada más que ver donde ha ido la Ley de Regulación de consumo de alcohol. ¡Qué mundo!
Si a estas personas se les pudiera castigar a sufrir lo que sufrimos los que hemos perdido a nuestros seres queridos.
Perdonarme que siempre diga lo mismo.
Flor, madre de Helena.
Alvaro escribió
Leete la ultima entrada de mi blog a ver que te parece.
Jaume escribió
Abundando en tus propósitos, hace poco el ministro de interior francés hablaba aquí de “derogación”, para referirse al PERMISO de conducir, concedido a ciertas personas. Estos propósitos se enmarcaban en una discusión sobre el número creciente de jóvenes franceses que se permiten conducir sin permiso.
Jaume
Josep escribió
Joder, cuánta faena. Mientras voy redactando respuestas van entrándome nuevos comentarios por correo. Gracias, muchas gracias a todos por vuestra participación.
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Flor:
Nada que perdonar, al menos por mi parte. Habla de siniestralidad y ya seremos dos.
En cuanto al consumo de alcohol, yo tengo claro dónde acaban las competencias de este blog. Aunque personalmente piense que nos va a tocar arreglar demasiados hígados destrozados, mi cometido en esta página es simplemente hablar de cómo el alcohol afecta a la conducción. De cómo no hay hígados que depuren más que otros, de cómo el alcohol penetra en la sangre de forma casi inmediata en un 20% a través del estómago. De cómo la cerveza, que socialmente se considera bebida alcohólica menor, es un peligro precisamente por esta circunstancia: como apenas hace nada, me hincho a cervezas y no me entero. Luego pasa lo que pasa: “yo jontrolo”
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Nota para el lector: aconsejo encarecidamente la lectura del post Conducir sin carnet, en el blog de Alvaro.
Nota previa al comentario, dirigida a los no iniciados: cuando un vehículo prioritario circula en servicio urgente deben indicarlo con el uso de señales acústicas y luminosas, pudiendo prescindir de las acústicas a condición de que no se incrementen las situaciones de riesgo para el resto de usuarios. Los conductores de vehículos prioritarios en servicio urgente pueden dejar de respetar normas y señales (excepto las indicadas por los agentes de la circulación, que siempre son de obligado cumplimiento) bajo su exclusiva responsabilidad. A este último punto debió de acogerse todo bicho viviente que fue tocando el tremendo caso que nos explica Alvaro.
Alvaro: ¿qué te puedo decir? Que la historia es abrumadora. Que se corresponde con una serie de sucesos encadenados que de forma aislada no tendrían mayor importancia pero que unidos dan mucho respeto. Entiendo que la base del problema está en el momento de recibir el aviso y no poner la V1 en marcha, aunque a bordo sólo fuera un servicio asistencial. A partir de ahí, “a perro flaco todo son pulgas”. Si la historia es así punto por punto (que no lo dudo), toca hacer mención de honor a la empresa de ambulancias por su papel de hombre invisible en todo esto. Claro, como la responsabilidad es exclusivamente del conductor…
Sobre el asunto del permiso por puntos y si privar de la conducción a alguien que la disfruta es positivo o negativo, no sabría qué decirte. Todo este asunto de los puntos no ha salido de una sola cabeza tras una noche de fiesta. Ha sido objeto de intenso estudio psicológico y pedagógico. Nunca diré que es la panacea, porque creo firmemente que la solución está en la reeducación global de la sociedad, y no sólo en temas de Tráfico. Pero tampoco cargaré contra el sistema, porque sé que está muy trabajado, aunque sí es cierto que en algunos de sus fundamentos quizá le falta algo de conexión con la realidad.
En cualquier caso, aunque resulte difícil reconocerlo, siempre hay que tener presente que la experiencia al volante no puede suponer nunca patente de corso para conducir de cualquier manera. Si a uno le gusta conducir, tiene que hacerlo del modo más correcto posible, moviéndose entre la seguridad y la eficacia. Y si te han retirado el Permiso, eso entra dentro del juego que aceptas cuando comienzas a llevar ruedas. Nos puede pasar a todos, y la retirada no nos criminaliza más allá de la falta que podamos haber cometido al volante.
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¡Hola, hemmano!
El problema está (y estará) en la falta de control sobre los conductores. Mientras sólo se les haga detener en el arcén por haber infringido algún punto del Reglamento General de circulación (o el equivalente francés en tu caso), mal vamos. Porque así, sólo se detecta a Farruquito cuando la lía, y se fomenta de forma indirecta el pensamiento de “Bueno, mientras no me pillen no hay problema”.
Jaume escribió
Respecto a tu último comentario a mi comentario (
), pues aquí le dió a Sarkozy (ministro del Interior) hace algunos meses por proponer que la Gendarmería hiciera controles regulares aleatorios, sin necesidad de infracción, simplemente para pedirte « Vos papiers, SVP ! ». Según el ministro, con esta medida y de la manera como ordenó que fuese aplicada, estadísticamente en cosa de dos años, TODOS los conductores de este país habrían sido controlados al menos una vez.
El único pequeño detalle que se le escapó a dicho ministro es que para llevar a cabo hasta el final semejante medida, se precisa desplegar un contingente de fuerzas del orden, militares, y otros escopeteros, tan importante, que lo ha tenido que dejar a mitad de camino. Además, ahora que va para presidente, ha tenido que abandonar la impopular idea de recordar a la memoria colectiva algo que fue grabado para siempre sobre el asfalto galo hace ya unos 60 años por la Wehrmacht, « Papieren, bitte ! ».
Jaume
Josep escribió
Estamos en lo de siempre. Si dejas hacer, la gente pierde el sentío, así que tu buenismo acaba promoviendo el caos (halaaa, tremendistaaa). Pero si te pones un poco serio, te llaman facha. Y eso no vende, claro.
Que haya que destinar más o menos recursos tampoco debería tener tanto peso en la discusión, si seguimos el razonamiento habitual de la clase política. Después de todo, ¿cuál es el precio de un cadáver?
Alvaro escribió
¿Que cual es el precio de un cadaver?. Pues teniendo en cuenta que siguen dedicandose a recaudar y que las verdaderas causas como vias en mal estado o la tardanza de la atencion sanitaria sigue estando ahi sin que nadie haga nada para evitarlo. ¿Cual esl el precio de un cadaver?, pues el computo total de la recaudacion por radares.