El dÃa en que a un funcionario sin demasiadas preocupaciones le dé por investigar un poco la evolución de las distancias de seguridad entre vehÃculos a lo largo del tiempo nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Cuando llegue ese dÃa, los policÃas encargados del tráfico recibirán la orden de no pasar ni una, de hacer cumplir esa norma general redactada de esa forma tan ambigua:
Todo conductor de un vehÃculo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenado brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado.
Cuando llegue ese dÃa, quizá sea tarde para ti, que ya te has ido acostumbrando (a la fuerza) a ver por el espejo el fiero morro del coche sin bozal que enarbolan esos que persiguen tu cogote, esos a los que tu sola presencia incomoda y que te lo hacen saber colocándose a escasos centÃmetros de ti para molerte a amenazantes ráfagas de luz.
Dicen que las autovÃas y autopistas son las vÃas más seguras, ya que una mediana separa los dos sentidos de la circulación y las entradas y salidas están señalizadas (y en ocasiones incluso bien señalizadas), de forma que el flujo de vehÃculos es unidireccional en cada calzada y en principio no depara demasiadas sorpresas.
Dicen que el principal problema que presenta este tipo de vÃas es la alta velocidad, que multiplica la gravedad de un siniestro de forma salvaje. Con la extraordinaria publicidad que le ha ido haciendo Javier Costas a mi texto El tanque de Indalecio no creo que haya que insistir mucho más en este tema por ahora.
Pero hay un problema adicional que no debemos menospreciar, y es el mal uso que se le da a estas vÃas. Cada vez que un conductor desoye la norma general de las distancias de seguridad (esa que antes has leÃdo a toda prisa porque llama menos que la teorÃa de la relatividad contada por Chiquito de la Calzada) se lanza a jugar a una ruleta rusa en la que participan todos los usuarios de la vÃa como objetivo de su macabra arma.
Asà tenemos que un gran invento para la circulación queda en nada por la gracia de quienes no entienden que su coche no acaba donde el morro, sino unos cuantos metros más adelante. Hay que ser melón.


Puedo dar fe que estos de las distancias de seguridad puede generar situaciones tan extrañas como la de que casi puedas atropellar a un guardia civil que nunca te hubieras imaginado encontrartelo en mitad de la carretera parando al camion que va delante y que como pensabas que se iba a tomar alguna salia pues procedes a un adelantamiento rapido aprovechando la coyuntura.
Asi que asi es, mejor respetar las distancias de seguridad.
Yo cada vez estoy más convencido que el problema de fondo es la falta de civismo y el egoismo generalizado. Normalmente, dejar distancia de seguridad con el de delante implica que una horda de coches del carril contiguo ocupará esa distancia hasta eliminarla.
Me parece un tema muy complicado de solucioonar, es necesario mucha edcucación de fondo, y son muy pocas las voces, como la de este blog, que llaman al civismo. Lo genralizado es hablar de los caballos del coche y lo mucho que corre, y lo machote que se es conduciendo sin permitir que nadie te adelante…
Pues si la verdad, quitando en autopista/autovia eso pasa cuando dejas distancia de seguridad.
¿Mal de muchos, entonces?
Pero entonces, ¿qué haces? ¿Sumarte al rebaño y pegarte al de delante?
Vamos a plantearlo de otra forma: si en una autopista hay mucho coche inundándola, ¿de qué sirve irse pegando al de delante? Si total estarás igualmente en medio del berengenal y vas a llegar igual de tarde…
Y si no hay coches, ¿para qué leches te vas a pegar al de delante? Lo adelantas y arreando.