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La agonía de Moshe Yisraeli

Posted by Josep Camós en 08/05/2007

Allí, en Tel-Aviv, un camión hormigonera le dio un golpe. Moshe Yisraeli cayó al suelo con su moto. Y se quedó para siempre. No murió en el acto. Agonizó mientras otros conductores lo esquivaban desde sus vehículos. La noticia y las imágenes del vídeo grabado por las cámaras de control de tráfico las dieron a conocer ayer Antena3 y El Periódico.

En nuestro país, el Código Penal recoge este tipo de situaciones de la siguiente manera:

TÍTULO IX. DE LA OMISIÓN DEL DEBER DE SOCORRO.
Artículo 195
1. El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses.
2. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno.

No creo que haga falta recurrir a la Ley para estos casos. Supongo que con un poco de sentido común basta para detener el coche en un lugar seguro, proteger la zona, avisar a los servicios de emergencia y, finalmente, hacer saber al accidentado que no está solo (P.A.S.). Hacer como que la cosa no va con uno es, sencillamente, una cabronada.

No sé cuáles serían los últimos pensamientos de Moshe Yisraeli. Quizá intentó sobreponerse, hacerse a la idea de que alguien repararía en su presencia. Incluso puede que, en su agonía, se creyera ayudado por algunas personas que se le acercaban y a las que, entre sueños, creía oír diciendo: “tranquilo, chaval, que la ambulancia enseguida llega”.

A Moshe Yisraeli nunca se le debió de pasar por la cabeza que moriría allí, en medio del asfalto, como un perro. No: peor que un perro, que a los perros les dedican campañas contra el abandono.


8 comentarios to “La agonía de Moshe Yisraeli”

  1. Jaume escribió

    Más allá del tema de este foro, aquí la cuestión es, de forma amplia, la del respeto a la vida humana. No olvidemos que los países de Europa Occidental donde vivimos son la zona del planeta donde, culturalmente e históricamente, más respeto se tiene a la persona. No es el caso, por ejemplo, de ciertos americanos (del norte y del sur), así como ciertos grupos de Europa del Este, o de Próximo Oriente (por citar algunos), donde el hecho de saber que alguien ha matado a alguien (que sea por asesinato o por condena a muerte) sorprende mucho menos que aquí.

    Otro lamentable caso de desestructuración ética y moral de toda una sociedad son los pueblos que se encuentran desde siempre inmersos en la cultura de la violencia. Gente que no ha conocido otra cosa que la guerra, las guerrillas, los atentados y la sangre por el suelo de delante de su casa, reaccionan con semejante frialdad y desapego hacia la vida de un semejante. Me temo que el caso que comentas corresponde a este tipo de población.

    Lamentable.

  2. Josep escribió

    No sé qué decirte. Según la noticia a la que apunto:

    La escena grabada por las cámaras de tráfico ha generado un debate en Israel. Mientras que los ciudadanos de este país se han ganado una conocida reputación por correr a ayudar a las víctimas de los accidentes y atentados, en esta ocasión se evidencia una visible apatía que apunta a la creciente falta de sensibilidad de los habitantes de Tel-Aviv.

  3. Jaume escribió

    “(…) apatía que apunta a la creciente falta de sensibilidad de los habitantes (…)”
    Pues eso.

    (Bueno, ya paro de hacerte “off-topics”).

  4. Josep escribió

    O sea, que mientras se agudizan las pasiones cuando hay bombas de por medio, la gente pasa cuando se trata de echar una mano al tío que tienen al lado.

    :roll:

    ¿De qué me sonará? :-(

    (No es off-topic, caracartón. :lol: )

  5. Alfredo escribió

    Jaume:

    Con todo el respeto, creo que es fácil agarrarse a este tipo de discursos sobre el escaso valor de la vida humana en según que lugares, más que nada porque parece que siempre consuela pensar que estas cosas solamente suceden en otras partes del mundo, pero no aquí…

    Yo, por mi parte, me quedo con el recuerdo de lo que me sucedió hace años en Madrid, cuando me dio un cólico nefrítico (que es muy, pero que muy doloroso y te obliga a caminar doblado en dos, prácticamente) en plena Gran Vía. A alguna gente sólo le faltó salir corriendo cuando me cruzaba con ellos y nadie, aparte de una chica en el tren de cercanías que me llevaba de vuelta a casa, me preguntó si me pasaba algo. Y cosas así suceden, seguro que con bastante frecuencia, en países donde, teóricamente, se respeta la vida humana…

  6. Josep escribió

    Anda, otro con rocas riñoneras, ¡como yo! :lol: Certifico que duele mucho.

    Hombre, Alfredo, yo soy el primero que por la Gran Vía madrileña (y por la calle Pelayo de Barcelona) miro to palante, sin pararme ni a respirar, pero bueno…

  7. Alfredo escribió

    Josep:

    Ah, entonces ya sabes cómo es el tema… Te acompaño en el sentimiento :-)

    Hombre, sí. Si yo tampoco me entretengo mucho en la Gran Vía (ni en la Rambla ;-) ). Si sirve de algo, creo que pinta de yonqui tampoco tengo (además, aquel día iba de punta en blanco, que tenía una entrevista de trabajo).

    Sin embargo, y más allá de la experiencia personal, en el fondo lo que quería decir es que si puedes, procuras no mojarte y que es una conducta mucho más habitual de lo que nos gusta admitir.

  8. Jaume escribió

    Ya te entiendo, Alfredo. El problema al que yo me refería va mucho más lejos. Hablo de la escala de valores al uso en cada sociedad (o país) para cuantificar el bien y el mal. En los ejemplos que citaba, dicha escala está tan distorsionada que, para sorprender a alguien por la calle, tienen que liarse a tiros y lanzagranadas. Con semejante graduación, ¿a quién va a interpelar un simple accidentado de tráfico (aunque agonice sobre el asfalto)?

    En nuestro país, pasa algo semejante, en efecto, pero afortunadamente para todos nosotros, dicha escala parece tener unos límites mucho más razonables. El “límite de indiferencia” lo tenemos calado en el chaval que pide limosna en el metro, pero lo sobrepasamos con el peatón atropellado desangrándose en medio de La Castellana, o la Diagonal. Bueno, eso espero… Supongo que es por aquello de que, tanto que no se ve sangre correr, nadie se asusta (vamos, como los críos…)

    Un saludo

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