curvas rectas

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Cómo conseguir una plaza para minusválido en un centro comercial

Posted by Josep Camós en 09/07/2007

Meterse en un centro comercial en un sábado por la tarde es una experiencia cuasi mística. Requiere la paciencia del que sabe que tardará en aparcar y la pericia del que sabe llegar a una plaza libre antes que los demás. Es uno de esos deportes de aventura que practico ocasionalmente, pero cuando me dedico a ello lo hago en cuerpo y alma. Tanto, que me resulta difícil dejar de lado las plazas reservadas para minusválidos, tan vacías, tan anchas y tan bien dispuestas cerquita del acceso al centro comercial.

Reservado minusválidos

Navegando por la red he conseguido averiguar cómo se puede disponer de total acceso a este tipo de plazas sin tener problemas con el servicio de seguridad del centro comercial. La cosa es la siguiente a partir de lo que cuenta el RACC:

  1. El interesado deberá subir a un coche en calidad de acompañante (vulgo copiloto).
  2. El interesado deberá abrocharse correctamente el cinturón.
  3. Como el viaje será algo largo, el interesado se descalzará y levantará las piernas hasta dejar los pies descansando sobre el salpicadero, feliz de la vida.
  4. En este punto, es imprescindible que el conductor colisione bien colisionado. Es fácil.
  5. Los airbags se dispararán. El del interesado, al encontrar en su camino un obstáculo en forma de pies, reventará dentro de la guantera e impulsará las piernas del interesado hacia el parabrisas. Al no funcionar correctamente, el airbag no retendrá el cuerpo del interesado, movido hacia delante por la tremenda desaceleración que tendrá lugar.

Ya está. Con estos sencillos pasos la silla de ruedas está garantizada. De hecho, es más que probable que el interesado, además de quedarse sin caminar, acabe con el intestino, el bazo y/o el hígado hechos un asco por efecto de la banda abdominal del cinturón. Pero quien algo quiere algo le cuesta, así que no es cuestión de amilanarse por unos daños colaterales que quizá resulten mortales pero quizá no.

Perdona por el tono sarcástico de esta entrada, pero es que estoy cansado de encontrarme gente que parece aspirar a quedarse sentada para siempre. Conseguir una plaza reservada junto al acceso del centro comercial es más fácil de lo que parece. Yo, qué quieres que te diga, prefiero aparcar en la otra punta. Me gusta andar.


5 comentarios to “Cómo conseguir una plaza para minusválido en un centro comercial”

  1. Jaume escribió

    Es curioso. En mis periplos estivales (París – Barcelona) he visto muchos aspirantes a las preciadas plazas, sobretodo en las autopistas del sur de Francia. Van con los pies desnudos sobre el tablero, o apoyando sus extremidades sobre la tapa de la guantera. Yo creía que era para devolver el saludo a los moteros, que cuando les dejas pasar te enseñan la patita. Gracias a tu post he comprendido la verdadera utilidad de dicha posición (que dicho sea de paso, me parece más de yoga que para ir cómodo en un coche…) Gracias por aclararme.

    Jaume

  2. euskanbria escribió

    Pues pensándolo bien, tal vez sea una historia gabacha. Los camiones Renault traen (o traían) todos de serie un reposapies elevado para los copilotos. Yo le doy un uso constante cuando voy dando clase, a no ser que me huela alguna y baje los pies a los pedales. En teoría, según la casa, es para mayor seguridad del viajero, teniendo en cuenta que no disponían de cinturones en aquella época. Aún así, los que traen cinto, siguen con su reposapies. Y en parte es lógico, porque lo normal es pasar media vida ahí dentro.

  3. Josep escribió

    Hablando de camiones, a mí los que me fascinan son los transportistas italianos que fijan el acelerador con el piloto automático, cogen el volante por la parte baja y se dedican a conducir su trailer por la AP-7 con los pies en el salpicadero.

  4. euskanbria escribió

    Bueno, yo he de confesar, que cuando era más gamberro, solía dejar la velocidad de crucero puesta y mientras, me liaba el canuto de turno… después me fue haciendo más serio (más que nada porque dejé de fumar). La velocidad es una ventaja, sobre todo cuando llevas 7 horas dándole zapatilla al acelerador y ya no sientes ni los tobillos, que te permite movilidad. Pero también es peligrosa, no sólo porque descerebrados como yo se líen canutos mientas el camión baja por fraga, sino porque a veces y muy pocas, falla, y cuando la quieres desconectar… catapúm.

  5. Alvaro escribió

    Sigues siendo el mejor. :-)

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