curvas rectas

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Estacionando en cordón (3)

Posted by Josep Camós en 09/08/2007

Ayer hablábamos de cómo los movimientos del vehículo se desglosan en giro y desplazamiento. Con el volante totalmente girado, tenemos un giro absoluto sin apenas desplazamiento. Con el volante recto, tenemos total desplazamiento con ausencia de giro. A medida que situamos el volante hacia el final de su recorrido de giro, disminuye el desplazamiento y aumenta el giro. Y si tenemos el volante completamente girado pero lo devolvemos un poco a la posición de reposo tendremos menos giro pero mayor desplazamiento.

A la hora de estacionar en cordón, lo más complicado es encontrar un espacio para hacerlo. Ya sé que la cosa está difícil, pero no valen aquellos lugares donde el estacionamiento está prohibido o donde tu vehículo pueda suponer un riesgo o un perjuicio para el resto de usuarios de la vía.

Teniendo eso, lo siguiente es situarse en paralelo con el vehículo que cuando hayamos estacionado nos quedará delante. A ese lo llamaremos vehículo A. Es de esperar que detrás de la plaza donde estacionaremos haya otro vehículo aparcado. A ese lo llamaremos vehículo B. Tradicionalmente se recomienda acercarse lateralmente al vehículo A, aunque dependiendo de las características de nuestro vehículo (sobre todo según su longitud y radio de giro) este detalle puede tener mayor o menor importancia.

Ahora viene cuando lo matan. Y ahora viene también cuando hay que demostrar que tenemos clara esa diferencia entre giro y desplazamiento y que sabemos combinar ambos factores para conseguir que el vehículo se posicione sin exceso o defecto de giro. Vamos a ver algunos ejemplos:

Mal grado de inclinaciónSi apenas giramos y vamos moviendo el coche marcha atrás, o bien si retrasamos demasiado el giro en relación con nuestra velocidad de desplazamiento, tenderemos a dejar el vehículo demasiado despegado de la acera contigua. Si por el contrario giramos en exceso o demasiado pronto nos quedaremos pegados al vehículo A, y la maniobra de corrección será un pelín complicada.

Otro caso que nos puede ocurrir es que nuestro coche sea algo cortito y sobre todo con un radio de giro pequeño. En tal caso no nos costará demasiado conseguir la inclinación necesaria para hacerlo entrar en el hueco elegido, así que si nos pasamos con el volante y dejamos circular el coche marcha atrás sin preocuparnos de cuánta distancia recorre fácilmente acabaremos como el preconductor de la foto:

Coche de autoescuela estacionando

Para este intento de explicación contemplaremos un estacionamiento en cordón junto a la acera de la derecha, entre dos vehículos A y B. Para hacerlo más comprensible dividiremos la maniobra en varias fases, que se inician cuando nuestro vehículo ya está detenido en paralelo con el vehículo A:

  1. Giro necesario para conseguir la inclinación que nos permita aproximar el vehículo a la acera. A medida que observamos que necesitamos más o menos inclinación, vamos corrigiendo la posición del volante, combinando giro y desplazamiento.
  2. Aproximación marcha atrás hacia la acera. ¿Lento o rápido? Ni una cosa ni la otra: siempre en consonancia con la velocidad a la que giramos el volante y siempre de acuerdo con nuestras necesidades. En algunos vehículos largos se acaba esta aproximación con un ligero giro en el sentido contrario al que habíamos llevado hasta ahora, tal como veremos.
  3. Contacto con la acera. Nota: “contacto” no significa subirse al bordillo hasta que chafemos a un pobre perrillo que pasea por la acera y acabemos empotrados contra la floristería más cercana. Sólo se trata de decir: “ah, vale, ya está”.
  4. Redireccionamiento del volante y reubicación marcha adelante. Es decir: gira para el otro lado y tira adelante. Normalmente debería bastar con esto para dejar el vehículo bien estacionado, pero dependiendo de cuál sea el espacio de que disponemos y el grado de inclinación con el que hemos entrado, se pueden dar varios casos que veremos.
  5. Posibles correcciones, que también veremos.

Aunque estas fases aparezcan desglosadas, es fundamental saber enlazarlas, sobre todo en el caso de la fase 1 y fase 2, donde debemos emplearnos a fondo con la diferencia entre giro y desplazamiento. Así, a la vez que giramos dejaremos que el coche retroceda hacia la acera, controlando la distancia que nos separa con el vehículo A y el grado de inclinación que vamos tomando respecto del resto de elementos de la vía.

Si ejecutamos bien las dos primeras fases, el vehículo tocará la acera y lo único que habrá que hacer será reproducir el ángulo de giro que llevamos hacia el lado contrario y hacia adelante. Fin del estacionamiento.

Para llevar a cabo la maniobra es necesario ir dirigiendo la mirada hacia cinco puntos estratégicos, a saber:

Zonas de visión

  1. Zona frontal de nuestro vehículo: nos indicará el grado de inclinación que llevamos a medida que giramos el volante. Basta con ir echando un vistazo al frente y comparar nuestra posición con la del resto de elementos de la vía. Se utiliza al principio y al final de la maniobra, donde además obtendremos información sobre la proximidad del vehículo A.
  2. Espejo exterior derecho: nos indicará el grado de inclinación y la posibilidad de tocar el vehículo A. Se utiliza en la primera y segunda fases del estacionamiento, cuando dirigimos el vehículo hacia la plaza donde pretendemos aparcar.
  3. Zona frontal-derecha de nuestro vehículo: nos indicará la posibilidad de tocar el vehículo A así como el grado de inclinación. Se utiliza en combinación con el espejo exterior derecho.
  4. Espejo interior: nos indicará la distancia hasta el vehículo B. Se utiliza cuando el vehículo ya ha superado al vehículo A y ha adoptado el grado de inclinación deseado, de modo que lo único que nos preocupa es no acabar masacrando el parachoques del vehículo B.
  5. Espejo exterior izquierdo: nos indicará la distancia hasta el vehículo B y la posibilidad de tocarlo. Es un complemento al espejo interior para cuando nuestro grado de inclinación es tal que resulta más recomendable emplear el espejo exterior. Cosa de los ángulos muertos, ya sabes.

Nota de perogrullo: hay que tener en cuenta que hablamos de un estacionamiento en la parte derecha de la vía. Si se realiza junto a la acera opuesta hay que variar en consecuencia esta lista de puntos de visión.

De momento ya tenemos bastante. Mañana haremos un exhaustivo repaso a las situaciones más comunes que suelen surgir y dejaremos el tema visto para sentencia.


5 comentarios to “Estacionando en cordón (3)”

  1. Lupin escribió

    Jejeje intertesante, la verdad es que aparcar me daba mucho respeto antes de aprender a conducir…. pero cuando te pones no es tan complicado.
    Un “extra” que me comentó mi profesor y que me ha seguido sirviendo, aunque ahora uso un coche parecido al 307 de la autoescuela. Cuando el espacio es “decente”, el suficiente como para que una vez aparcado pase 1 persona por delante y otra por detras entre los coches aparcados, un buen punto de referencia es dejar de “girar” y comenzar a “desplazarte” cuando los 2 faros del coche B se vean por el retrovisor izquierdo.

  2. Josep escribió

    Buena aportación, Lupin. Me la apunto para comprobarla con vehículos más largos, a ver si también funciona. :-)

  3. Mati escribió

    En primer lugar felicitarte por el blog que es la primera vez que lo leo y me resulta muy interesante. A mi parecer, un punto clave es saber el momento en que iniciamos el giro. Esto dependera de dos variables: la anchura y la longitud del coche.
    El primer dia que tuve que aparcar la C15 me pareció mucho más complicado que con el Xantia de la autoescuela. El principal problema es que empece a girar con las referencias de la autoescuelo cuando estas ya no son aplicables.

  4. Josep escribió

    Hola, Mati.

    Gracias por tus palabras. Espero que además de la primera no sea la última (vez).

    La anchura del vehículo es un factor a tener en cuenta, sí, pero es el radio de giro el que te permite maniobrar de un modo u otro. En cuanto a la longitud del vehículo, hay que tener en cuenta que no es igual un coche de cuatro metros y con una distancia entre ejes de 3,5 m que un coche de los mismos cuatro metros con 3 m de distancia entre ejes: el primero dará unos problemas de voladizo que el segundo no tendrá (los números los pongo en plan redondeo y por decir algo).

  5. carlos escribió

    Me parece un aporte muy importante para las personas que recien estan aprendiendo a conducir como es mi caso gracias por publicar este tipo de informacion me ayudo bastante.

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