curvas rectas

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Las burradas no son patrimonio exclusivo de la juventud

Posted by Josep Camós en 30/08/2007

Javier CostasJavier Costas trazó el otro día un preciso retrato realizado a partir de las animaladas al volante que había ido observando entre las personas de su entorno. Iba a dejarle un comentario en su post, pero intuyo que me habría quedado más largo que un día sin pan, y eso no lo merece ni su blog ni sus lectores, así que ahí va mi respuesta.

“Son burradas que se hacen sobre todo con mi edad, cuando aún nos falta algún tornillo. Los hay que maduran, los hay que acarrean los vicios hasta la tercera edad y los hay que acaban con una losa de granito sobre sus cuerpos, en un lugar repletito de cruces, nombres y fechas. Y no solo es cuestión de mala suerte.”

Hay un tipo de conductor burro que no lo fue de joven. Y no lo fue entre otras cosas porque tuvo que ahorrar duro a duro durante meses para comprarse aquel 600, aquel 850 o incluso aquel R-8. Y tras la larga espera lo que obtuvo fue una joya de la ingeniería de la época que no resultaba muy recomendable para jugar contra las leyes de la Física.

Hoy aquel chico ha envejecido, ha ganado poder adquisitivo y ha decidido tirar la casa y la línea de crédito por la ventana. Se ha hecho con el 4×4 más grande que había en el concesionario (“y mejor si es un 8×8 con muchos caballos, oiga, que yo no me estoy de nada”) y con él se lanza al asfalto para hacer lo que le venga en gana.

Quiere demostrar a los demás que es un hombre de éxito. Actúa en realidad como esos señores que atraviesan países enteros con la baca repleta hasta rozar los 4 metros de altura porque quieren presentarse ante los suyos como triunfadores. Nuestro hombre es un ganador con patente de corso para reinventar las leyes a su conveniencia.

Y así se salta prioridades porque su coche es lo más. Tira el coche allí donde le peta. Circunda rotondas en sentido horario. Habla por el móvil cuando quiere aunque le sobra el dinero para instalarse treinta manos libres. Se jacta de cubrir kilómetros en un tiempo récord. Y cuando cuenta que lo pararon por correr sazona su gesta con risas e insultos variopintos.

Porque él lo vale.

A pesar de sus muchos años de carné (¿qué es eso de llamarlo “permiso”?) acojona sentarse a su lado porque sabe transformar una bestia de la automoción en una vagoneta de montaña rusa. Durante la comida es de tontos plantearse qué beberá, porque lo normal es imitar a los cosacos del Don, que un buen ágape merece un buen riego.

Por sus santos cojones.

Desconoce el uso que se le da a esas lucecitas indecisas que tan pronto se encienden como se apagan. Circula con los faros tan altos como le es posible porque a su edad la vista comienza a jugarle malas pasadas. Se pega indefectiblemente al coche de delante para que se aparte, ¿o no ve que molesta? Y de repente cambia el rumbo con un volantazo al darse cuenta de que alguien le ha hecho tomar el camino que no era.

Porque vive en su mundo, que es el mejor.

Y sí, todas estas maniobras orquestales están sacadas a mi pesar de casos reales. Compañeros accidentales de este viaje que es la vida. A todos ellos les deseo lo mejor, pero lejos de mí. Y fuera del camino de los demás.

9 comentarios to “Las burradas no son patrimonio exclusivo de la juventud”

  1. madre de Helena escribió

    También tienes razón.
    Dicen que con la edad, todo se agudiza.
    Recuerdo cuando hace también un año, como el blog de Javier, hacia la presentación del mio, decía algo así “este blog es para los jóvenes y no tan jóvenes…”
    Lo que pasa es que, con la edad, según se suman años, se restan fuerzas y por mucho “todo terreno” que se tenga, cada vez se pisa menos.
    Es cierto también, que los jóvenes con más fuerza y reflejos, por lo general, tienen menos posibilidades de hacerse con grandes y potentes coches, salvo casos, con lo cual, hay un mayor porcentaje de que se queden en la cuneta y me refiero no al coche.
    Es una paradoja de la vida, pero es así, inversamente proporcional.
    Los dos tenéis razón.
    Flor, madre de Helena.

  2. euskanbria escribió

    Deberían darte un premio por este post, chico. Por fin alguien me da la razón cuando digo que el conductor más peligroso que pulula por ahí es el abuelo cincuentón casi jubileta, con reflejos muy mermados, sin reciclar en absoluto y coche de lujo. Cada vez que veo un A8, por ejemplo o un E300 y el que conduce pinta canas… tiemblo. Peligro seguro. Y lo más divertido es que no son conscientes de hacerlo mal e incluso se enfrentarían a la policía si los cazase haciendo alguna de las suyas, por injusto, porque en mi época era así.

    Luego está el caso del que se cree que la calle es suya además de la carretera y encima se cree suficientemente experto y veterano como para gritar, insultar y ponerse burro. «Porque tienes que tener muchos cojones y ser muy grande para bajar y meterte conmigo, payaso» me dijo uno en Getafe justo antes de bajarme y que el señor saliera corriendo dejando atrás coche, llaves, esposa y nieto.

  3. Josep escribió

    Ya tengo mi premio: los lectores de curvas rectas. :-D

  4. Jesy escribió

    Estoy super deacuerdo con euskanbria y con Josep por supuesto.
    Yo por ejemplo, que soy novata y joven, voy con muchisimo mas cuidado con mi coche de pocos cavallos y mi inexperiencia, que mi padre que tiene 50 años ya y que parece un camicace conduciendo a toda leche con su peugueot 307 (el grandote) de tropecientos mil cavallos. El tiene mucha suerte de no diñarsela por ir tan rapido, tan cerca de los coches y adelantando a todo “caracol” que se le cruza en su camino; pero yo si que me aseguro de llevar bien la cabeza sobre mis ombros para q no se me salga por la ventanilla del coche. Esta claro, los novatos (y los jovenes) conducimos mejor!! jeje

  5. Josep escribió

    No, Jesy, tampoco es cuestión de generalizar. Hay novatos, jóvenes y veteranos que conducen bien, y hay novatos, jóvenes y veteranos que son un auténtico desastre y una amenaza para los demás. La cuestión es, precisamente, no regirse por estereotipos. Por eso me parecía interesante hacer el contrapunto a la entrada de mi buen amigo Javier.

  6. Javier Costas escribió

    Gracias por la referencia compañero :)

    Me pasa lo mismo que a ti. Me da mucho más “miedo” un cincuentón con coche de más de 30.000 euros que una chica joven con una “L”, pero si es un chico y encima lleva gorra o gafas de sol, también me pongo en guardia, por que son los que más me la suelen liar.

    Y respecto a los “veteranos de las narices”, a pesar de todos los kilómetros y años de carnet que tienen, pueden conducir con el culo, por que ya se creen que lo saben todo y los jóvenes ya sabes, no tenemos ni idea y somos los que nos matamos los fines de semana. La experiencia es algo cualitativo, no cuantitativo justificable sólo en kilómetros o años de carnet o años sin golpecitos en el seguro. Si tengo un coche “en el garaje” 10 años, seguro que tendré unas bonificaciones de escándalo. ¿Me haría eso mejor conductor? La respuesta viene sola.

    Un abrazo.

  7. aronnax escribió

    Está claro que los estereotipos son malos, pero yo estoy un poquito harto de las mamis con un 4×4 que van al carreflus o a por los niños al cole, pensando que “si tengo un golpe, llevo las de ganar”, o los que van a 80 por el carril del centro en una autopista de 3 carriles porque “les molestan los que se incorporan”, o se quedan bloqueando un cruce de calles cuando el semaforo de la siguiente esquina se pone rojo y “no quiere que se le cuele ninguno”.

    En fin. Sé que no soy un fuera de serie conduciendo, pero intento siempre hacerlo con cabeza, e intentando que la circulación sea fluida.

    Lo peor de todo, que la mayoría conducimos por lo menos correctamente, pero los que lo hacen mal “cantan” más.

  8. madre de Helena escribió

    Un poquito de por favor, que con cincuenta años no se puede ser “abuelo cincuentón”.
    Bueno, yo soy cincuentona, pero por desgracia, nunca seré abuela.

  9. Javier Costas escribió

    No debes darte por aludida, lo de la edad no es lo importante, lo es la actitud. Dudo que vayas con una actitud prepotente al volante, y muchas veces, esa prepotencia va acompañada de abundante pelo cano o calva.

    Lo siento si te he ofendido ^^U

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