curvas rectas

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Guerra de sexos y conducción (3)

Publicado por Josep Camós en 12/09/2007

Ya vimos que hombres y mujeres perciben imágenes y sonidos de forma diferente, y apuntamos la tesis de que esa diferencia exista como efecto de los roles que desempeñaban nuestros antepasados antes de vestirse de seda. Hoy exploraremos un poco más esa posibilidad al hablar del cálculo espacial.

TriánguloLa habilidad espacial viene a ser la capacidad de representar en la mente formas, dimensiones, coordenadas, proporciones, movimiento y geografía, imaginar objetos en rotación, orientarse en un lugar plagado de obstáculos e imaginar las cosas en una perspectiva tridimensional.

Esta capacidad se localiza en la parte frontal del hemisferio derecho del cerebro masculino, mientras que en la mujer se halla en ambos hemisferios y sin una localización específica. Como consecuencia de esto, el sentido de la orientación y la habilidad espacial en general suelen estar más desarrollados en el hombre.

El sentido de la orientación es esa capacidad típica del hombre que consiste en saber hacia dónde tirar incluso cuando ha sido secuestrado y llevado con los ojos vendados hasta un lugar indeterminado de los alrededores de Hegang. Una mirada al pasado revela que el rol de cazador tiene mucho que ver en el cultivo de esa capacidad. Es de imaginar que no debía de ser plato de buen gusto desorientarse en plena cacería y acabar bajo las zarpas de la bestia más salvaje del bosque, cual cazador cazado.

Pero esa facilidad por hallar el camino correcto se vuelve en contra del hombre cuando algo falla y se pierde en el lugar más insospechado. ¿Por qué? En primer lugar, porque para un hombre la vida se compone de objetivos, y en el momento en que se pierde encontrar el camino se convierte en el objetivo, así que no le distraigas, que “es su guerra”.

Pero, a la vez, precisamente porque “es su guerra”, un hombre jamás preguntará a nadie cuál es el camino correcto. Si en el coche lo acompaña una mujer, ella, que estará acostumbrada a entablar conversación hasta con el poste de la luz, no entenderá por qué el hombre es incapaz de preguntar y al final ambos acabarán perdidos y peleados.

Por su parte, la mujer no suele tener tan desarrollado ese sentido de la orientación, ni tampoco el resto de habilidades espaciales. Basta con ver una pareja discutiendo en Ikea para comprender la diferencia: mientras él ve clarísimo cómo quedará el salón de casa al garabatearlo sobre una servilleta del restaurante ella necesita ver una representación en 3D con todo lujo de detalles para comprender por qué su novio se ha emperrado en decir que la lámpara de lava cabrá entre la nueva mesita naranja y el sofá de piel. ¡Qué kitsch, por Dios!

La lectura de mapas bidimensionales exige una buena capacidad espacial para hacer rotar mentalmente las imágenes planas que se observan y hacerlas corresponder con la realidad tridimensional que nos rodea. Una persona con baja habilidad espacial lo tendrá difícil para desempeñar este cometido, igual que lo tendrá complicado para hacerse una imagen mental de la posición que ocupa su vehículo en el entorno que la rodea.

Estacionando en cordónAquí podríamos bromear sobre cómo estacionan las mujeres, pero no tendría gracia. De forma innata la habilidad espacial es mayor en el hombre, así que aprender a aparcar supone para la mujer un pequeño esfuerzo añadido. Pero una vez desarrollada la habilidad no hay mucho más que contar.

Y hasta aquí, la parte en que las lectoras que no leyeron la introducción se cabrean conmigo. Mañana hablaremos entre otras cosas de la capacidad de concentración y de por qué los hombres son incapaces de estacionar en pendiente mientras cantan una canción en rumano (a no ser que hablemos de Dragostea din tei, claro). Una de cal y otra de arena, que aquí hay leña para todos.

5 comentarios para “Guerra de sexos y conducción (3)”

  1. aronnax escribió

    Muy buena entrada. La parte 2 también me gustó. Por fín entendí por qué las mujeres ven tantos colores diferentes y yo veo 16.

  2. madre de Helena escribió

    Sí y No
    A mí no me gusta preguntar, es él quien pregunta
    En Ikea soy yo la que me oriento y sé donde está la salida y cada una de las cosas que busco.
    En el aparcamiento, efectivamente, en cuanto voy marcha atrás, ya me he perdido. Pero la culpa es del dichoso profesor aquél que se empeñaba en que aparcase fijandome como referencia en las pegatinas. ¡Qué pegatinas! Yo la única pegatina que llevo es la de ¡Quiero Vivir, Quiero Conducir! y no está en el cristal. Y, ¡Ahora cómo aparco!

  3. Josep escribió

    aronnax:
    ¿Has pensado en mirar las cosas en formato jpg y no como un gif? :lol:

    Flor:
    Antes de aparcar, coges un fajo de pegatinas y las pegas en las columnas del parking del Ikea. Aparcar, aparcarás igual de bien o de mal, pero… ¿y lo bonito que te quedará todo? ;-)

  4. valentina escribió

    muy buena explicación….hasta me ha sido útil para un trabajo de psicología….

  5. Josep Camós escribió

    Muchas gracias, Valentina pero, si me lo permites, te daré una recomendación que me dieron a mí hace muuuchos años: acude siempre a las fuentes originales.

    No, yo tampoco lo hago. :-P

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