Jugando con la suerte de un chaval

17 09 2007

Avenida Meridiana de Barcelona. Noche. Son más de las diez. Es viernes y me dispongo a salir de la gran ciudad para volver a casa. Me detengo en uno de tantos semáforos y a mi izquierda me llama la atención un 4×4. En el asiento delantero derecho, el del copi, veo sentado un chavalín.

“Bueno”, me digo, “irá delante con su elevador, así que no hay mayor problema”. Sólo espero que no le salte el airbag, que eso de llevar críos delante no me hace ninguna gracia. De repente vuelvo a mirar y no creo lo que me muestran mis propios ojos.

El crío va sentado en el regazo de una mujer. No llego a distinguir si utilizan el cinturón, pero tanto da: sé que en caso de colisión el cinturón no retendría dos personas ni de coña. De la misma forma que una llave inglesa no fue diseñada para extraer cerumen, el cinturón de seguridad no está pensado para sujetar grupos de personas.

Mitsubishi PajeroEl semáforo pasa a verde. Salimos. Mientras voy cambiando de marchas por la Meridiana, sólo espero que mi vecino de carril tome una de las calles que cruzan con esa arteria viaria y finalice su trayecto de una vez.

Pues no. El coche sigue y sigue, sale de Barcelona y toma la autopista C-58. Voy detrás del vehículo durante unos kilómetros, más que nada porque compartimos parte del recorrido. Todo ese rato el 4×4 se desplaza a una velocidad que oscila entre los 90 km/h y los 100 km/h. No, no supera en ningún momento los 120 km/h a que está limitada genéricamente la autopista. Ni falta que hace para poner en riesgo a los ocupantes del asiento derecho.

Pienso en qué ocurriría si de repente se produjera una colisión por alcance. La C-58 es una vía de tres carriles por sentido que conecta la capital catalana con Sabadell y toda su comarca, una zona cuya población ha crecido de forma espectacular durante los últimos años. Por eso esta autopista suele ir saturada de gente que viene y va continuamente. Las distancias de seguridad entre vehículos son anecdóticas, y en algunas salidas, como la de Ripollet, son frecuentes los choques debidos a cambios de carril y frenazos de última hora.

En estos momentos el volumen de tráfico no asusta, pero los conductores circulan igualmente como si formaran parte de un gigantesco tren de carretera. ¿Cuánto debe de pesar ese niño? ¿Quince o veinte kilos? Si el coche colisionara el crío saldría despedido hacia delante como si pesara media tonelada. ¿Qué brazos podrían contener esa fuerza? La señora que lo sujeta no tiene pinta de ser Hulk Hogan.

Al llegar a la salida 7, el conductor del 4×4 se separa de la autopista. Yo continúo mi marcha, estupefacto todavía y con una mala leche que no me la acabo. ¿Qué tiene que suceder para que esos compañeros de viaje que me he encontrado por el camino comprendan que lo que han hecho es jugar con su suerte y con la del chaval?


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3 respuestas a “Jugando con la suerte de un chaval”

17 09 2007
Alfredo (09:55:10) :

Nada. No puedes hacer nada, Josep, porque la gente no termina de entender lo peligroso que es esto. Ya sabes: “si no pasa nada”, “si este coche es muy seguro”, “si es sólo un momento”…

Por otra parte… de verdad que me pregunto: ¿tanto costaría hacer una serie de programas divulgativos que se emitieran en todas las cadenas de TV que explicasen - y no sólo con anuncios truculentos e imágenes de tremendos accidentes - las consecuencias de una colisión (por tonta que sea y por poca velocidad a la que se produzca) en casos como éste? ¿Tan difícil es explicar - de forma sencilla y comprensible para todos - los principios físicos que actúan en una colisión, incluso en una que se produzca a una velocidad “lenta”, digamos 50 o 60 km/h? ¿Y que también explicase normas generales de seguridad? ¿Cosas como el modo de circular en glorietas o que hay muy buenas razones para no saltarse los stops y los cedas? ¿Cuándo veremos cosas así en televisión, en lugar de tanta serie hortera y “matrimoniada” repugnante?

Claro que… si seguimos en esta línea… ¿para cuándo un programa que se emita en horario de máxima audiencia y explique a la gente sus derechos y obligaciones como trabajadores, y a quién recurrir si te la meten doblada en tu trabajo o tienes un accidente y el empresario se lava las manos, por poner un ejemplo…?

Ah, no, que no conviene… ;-) Mejor seguimos dando caña con el fútbol a todas horas, que eso sí que es de interés social.

17 09 2007
Josep (17:25:27) :

Touché, Alfredo. No sé si conviene o no. Lo único que sé es que derrochamos millones de euros con unas teles públicas que (casi) lo único que hacen es seguir la estela de las privadas más casposas, y eso me jode cosa fina.

De todas formas, bien cierto es que tenemos lo que nos merecemos. Hay pocas personas dispuestas a escuchar cómo alguien les dice que lo que hacen está mal hecho. Para admitir eso hace falta un ejercicio de humildad que no casa con la mentalidad hispánica.

17 09 2007
euskanbria (21:35:42) :

¿No van, en teoría, a lanzar una asignatura para paliar esas faltas? Me temo que no será ni la mitad de bonito de lo que han prometido y que la educación, para variar, quedará a espensas de que un don-tonto escoja el contenido para que aprendan todos los futuros gilipollas nacionales… como siempre.

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