curvas rectas

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Aprendes lo que quieres aprender

Posted by Josep Camós en 19/11/2007

Leo con frecuencia ese comentario tipo “en la autoescuela no me enseñaron nada, sólo a aprobar un examen”. Lo leo y sonrío. ¿Qué otra me queda? Ante la adversidad, always look on the bright side of life. Tras cantar un poco y silbar, respiro un poco y afirmo rotundamente que cada cual aprende lo que quiere aprender, independientemente de lo que en principio le enseñen.

Lección magistral

Cuando estudiaba Periodismo, tenía un profesor que recibía muchas críticas por la espalda. La gente se quejaba de que aquel hombre no les enseñaba nada. Quizá tenían razón. No les enseñaba nada, de acuerdo, pero el verdadero problema era que los alumnos que se quejaban tampoco aprendían nada.

Me explicaré: es cierto que aquel hombre llegaba a clase y largaba unos soliloquios tremendos sobre temas variados que no siempre tenían que ver directamente con el temario. Pero no menos cierto es que la asignatura que impartía no daba lugar a demasiada explicación porque era necesario que cada cual se documentase para abordarla, y sobre ese particular el profesor cumplía a la perfección recomendando a sus alumnos los libros de cabecera que debían guiarlos por los entresijos de la materia.

¿Adónde quiero llegar? En una ocasión, nuestro amigo José Luis, conductor novel y experto cronista, opinaba que “el alumno debe pagar para aprender a conducir, no únicamente para aprobar el examen”. Como ves, me guardé la frase. Nunca he visto mejor resumen de lo que debe ser un proceso de enseñanza/aprendizaje. Un alumno paga por aprender, no sólo para que le enseñe un profesor, que no es lo mismo. Y, por supuesto, no paga por pasar un examen. Si por eso fuera, bastaría con pasar por Caja y desembolsar unas tasas administrativas. Total, ¿para qué pagar por el resto del aprendizaje de unos contenidos si en cuatro días todo eso será materia olvidada?

Cada cual aprende aquello que le interesa aprender. No hay que olvidar que por principio básico las personas hacemos lo que nos apetece precisamente porque nos apetece, mientras que huimos como de la peste de aquello que no nos viene de gusto hacer. El aprendizaje no es una excepción a esta norma. Aprendemos, pues, si estamos a gusto y aprendemos si nos interesa aprender.

¿Por qué suelto todo este rollazo? Pues porque a menudo el ex alumno que sale pitando de la escuela de conductores con la “L” en una mano y el provisional en la otra, convertido ya en conductor novel, se pone a celebrarlo con un par de cervezas, y entre birra y birra dice aquello de: “no, si en la autoescuela no me han enseñado nada, sólo a aprobar un examen de mierda”.

Bien, entonces ese conductor novel debería saber que si su aprendizaje ha sido tan malo no es sólo porque su profesor no le ha enseñado más, sino porque él no ha tenido un interés real en aprender. Haré la pregunta más inocente: ¿Acaso el alumno pidió a su profesor que le enseñara tal o cual cosa? Y lo expresaré de otra forma: ¿Acaso el alumno hubiera aceptado de buen grado que el profesor le enseñara, por ejemplo, a cambiar una rueda? A pelota pasada cualquiera dirá que sí, que lo hubiera preferido, pero cuando se trataba de soltar los billetes por cada práctica, ¿quién hubiera admitido que su profesor hiciera algo que seguramente no saldría en el examen?

Evidentemente, buena parte de la culpa de todo esto la tiene el planteamiento actual de los exámenes, que a menudo convierten la formación de los alumnos en un manual de cómo detectar preguntas o situaciones trampa y salir airoso de ellas. Es algo parecido a lo que ocurría, al menos en mis tiempos, en los institutos con la transformación del Curso de Orientación Universitaria en una especie de Curso de Orientación encarado a pasar la Selectividad.

De todas formas, sin quitar peso a lo anterior no menos cierto es que nadie sino el alumno exige que los contenidos que se imparten versen exclusivamente sobre la materia que aparecerá en los exámenes para acabar cuanto antes su supuesto periodo de formación. Si no es así, ¿a qué vienen las continuas reclamaciones sobre fechas para subir a examen? Antes de que alguien lo suelte, diré que el argumento de que el profesor retiene al alumno para cobrar más no cuela, más que nada porque sus horas de trabajo están aseguradas con el alumno que está a la espera de coger vehículo.

Y, ya que hablamos de clases prácticas, pondré un paralelismo que leí un día y me hizo gracia. Cuando el alumno se queja del precio de las clases, le invito a consultar precios por hora de cualquier profesional (un mecánico, un fontanero, un psiquiatra, tanto da) mientras le recuerdo que el desplazamiento por casco urbano con un vehículo es sumamente caro. Para muestra un botón: ¿cuánto cuesta un trayecto de tres cuartos de hora hecho a bordo de un taxi? Y el taxista, con todos los respetos, no suele enseñar nada a su clientela salvo sus teorías sobre el mundo, claro.

Hay que tener siempre presente que el aprendizaje no comienza con el primer día de clase, sino mucho antes. Pongo otro ejemplo personal. Cuando decidí sacarme el permiso de conducir, a los 20 años, uno de los factores que consideré fue que nunca antes había tocado un coche. Mis padres jamás han conducido y yo pocas veces había hecho de copiloto, así que lo de que existía una cosa llamada volante me sonaba, pero no demasiado. Por otra parte, el dinero no me sobraba precisamente. De hecho, si me lancé a buscar el permiso de conducir fue por necesidad, no por capricho.

Dadas las condiciones que la vida me imponía, ¿qué hice? Tenía que conseguir un lugar donde mis pesetas no cayeran en saco roto. Debía obtener la máxima rentabilidad por aquella inversión económica. Necesitaba un centro que transformara a un patán como yo en alguien capaz de conducir. Era preciso para mí buscar una escuela de conducción que me ofreciera todas las garantías de un buen aprendizaje por un precio razonable.

Al final, ganó la batalla un centro donde se impartían clases a precio fijo. Tanto daba cuántas prácticas hiciera. Yo pagué un dinero y de ahí no saldría sin saber conducir. A cambio, tenía que ponerle interés al asunto. Aquel fue el trato. Y aunque me costó un poco funcionó. Eso sí, soy consciente de que si no hubiera elegido cuidadosamente el lugar donde iba a aprender a conducir, quizá todavía estaría haciendo prácticas. O, peor todavía, hubiera aprobado por pura chiripa y ahora, en caso de estar vivo todavía, sería un peligro para toda la Humanidad rodante o peatonal. Eso sí, con el carné en la cartera y maldiciendo a mis profesores por no haberme enseñado mejor.

Para acabar dejaré un par de consideraciones sobre algunas cosas que he ido diciendo:

1. Cambiar una rueda o mirar los niveles de aceite, líquido refrigerante, etc. puede formar parte de un examen práctico.

2. Aquel profesor de Periodismo me enseñó de forma indirecta a saber filtrar el grano de la paja en un discurso de hora y media.

Lo dicho: cada cual aprende lo que quiere aprender, independientemente de lo que le enseñen.


10 comentarios to “Aprendes lo que quieres aprender”

  1. euskanbria escribió

    Hoy en día ni tan siquiera se nos da pie a enseñar. Te llegan los alumnos a la oficina y preguntan cuanto cuestan las cosas, en cuanto tiempo se podrán sacar el teórico y si es necesario que vengan a clase.

    Su intención y lo que hacen al final es matarse a hacer test de examen reales: Matfer ha obtenido las preguntas existentes en tráfico por secciones (normalmente las jefaturas funcionan con unos cinco exámenes por cada permiso o licencia) y las ha agrupado en un programa bastante decente. El alumno se pega al ordenador y aprende de memoria las preguntas. Sube a examen en dos semanas, aprueba y pasa al práctico. En el coche vuelve loco a su profesor de circulación porque no se entera de la mitad de las normas y al final aprende otra vez las justas para aprobar un examen más. Después sale a la calle y es un puto peligro, eso sí, catalogado y aprobado por el estado.

    ¿Y el problema? Pues que esto es un negocio, al fin y al cabo y los jefes mandan. Yo puedo insistirle a cualquier alumno que vaya a las clases, pero si viene mi jefe y me dice que se acabaron las teóricas, que no se dan clases y que se estudien los test en el PC… a acatar. Y también parte de la culpa reacae en el alumno, que al final no quiere -salvo excepciones muy agradecidas- estudiar más de lo que le servirá para aprobar y poco más. Una vez dando clase pinché una rueda y le dije al alumno que parase en una gasolinera -teníamos sitio de sobra como para cambiarla con seguridad- y que la cambiáramos, para que así también aprendiera. Puso el grito en el cielo: el no pagaba para trabajar, sino para garantizarle un aprobado.

    Muy triste. Como todo en este mundillo.

  2. Alvaro escribió

    Te veo con un cierto aire de fondo de profe frustrado.

  3. José LUis escribió

    Qué buena memoria la tuya, Josep. Muchas gracias.
    :-)

    Euskanbria, en mi autoescuela me dieron la dirección de una página web en la que podía hacer test online. Una vez acabado el test, me decía que preguntas había respondido bien y en cuales me había equivocado.

    Los test de la DGT también dan ese servicio. ¿Qué hacía diferentes a aquellos tests? Que además de decirte lo que estaba bien y lo que no, me decían el porqué.

    Si la respuesta correcta era la b), decían porqué esa era la respuesta, y porqué la a) y c) eran incorrectas.

    Yo aprendí muchísimo así. No a memorizar las respuestas a las preguntas, sino a recordar lo que decía el manual.

    En los test de la DGT echo de menos ese detalle. Está muy bien ver la respuesta correcta, pero aún mejor es saber porqué es correcta y porqué eran incorrectas el resto de opciones.

    Sobre las prácticas, cada uno debe hacer aquellas que (honestamente) crea que necesita. Incluso habiendo superado el examen práctico, puedes contratar clases extra para temas puntuales.

    Pero no olvidemos que la lista de espera para empezar las clases es muy grande, y que los profes no pueden trabajar 24 horas al día. No siempre es posible recibir todas las clases que uno querría.

  4. euskanbria escribió

    Álvaro: no, que va, todo lo contrario. Cuando me marcho a trabajar cada día me voy con felicidad y seguridad de que haré bien mi labor. Lo que ocurre es que me quemo porque me gustaría aplicar las cosas tal y como las cuenta Josep, que es tal y como yo las veo y tal y como yo las imaginé hacer antes de entrar en este mundo.

    Afortunadamente mi jefe se ha pirado de vacaciones una semana… y eso significa, además de mayor tranquilidad, libertad para hacer cierto tipo de cosas que no están dispuestos a hacer los empresarios. Hoy me siento más joven y más novato… creo que ya toca sesión de teórica para ir recuperando el ritmo del principio.

    El primer mes que estuve en esto tuve una alumna Angoleña. Bueno, yo y la hija del jefe que también estaba en teóricas. Se llamaba Adelina y nos dijo un día una frase que cuando estamos muy quemados solemos recordar: nos dijo que siguiésemos así siempre y que no perdieramos la paciencia y la ilusión. Se intenta pero llega a ser muy dificil.

  5. Alvaro escribió

    Es que *en general* es un negocio. La enseñanza transformada en un negocio de hacer dinero, el alumno que quiere tener el carnet cuanto antes y la autoescuela que a nivel de teorica le viene bien que aprueben cuanto antes y pasen a clases de coches y ahi a muchas autoescuelas les viene bien que den mas clases de la cuenta si resulta que mucha gente en ese momento no tienen y si tienen mucha gente pues que aprueben cuanto antes para hacer sitio.

    Es lo que hay en general.

    Las movidas esas de obtener preguntas de examen se lleva haciendo desde hace mas de 15 años que me saque yo el carnet y despues de cada examen los que se habian presentado iban recopilando las preguntas que habian caido.

    Asi que cuando yo me saque el carnet pues asi fue, me apunte un 25 mas o menos de septiembre, me presente a teorica un 5 de noviembre, por medio fiestas de mi pueblo que en 15 dias o bien no fui o bien estaba todavia borracho o con resaca y a examen y aprobado de sobra.

  6. sob escribió

    Hola. Por pura casualidad he caido por aquí, y no he podido por menos que leer la entrada y sus comentarios. Y he de decir que no estoy vinculado en absoluto con las autoescuelas, pero sí y mucho con los automóviles.

    Desde mi punto de vista de alumno que fui de una autoescuela, veo un poco cierto que no se enseña más de lo extrictamente indispensable para “pasar” el examen, mas también es cierto que desde la Administración no se exige más. Pero pienso también que no sólo debemos depender de una autoescuela, y que el aprendizaje se hace (o se debería hacer) desde mucho antes. Y ese mucho antes es en el entorno familiar, y, por qué no, en el colegio, en forma de educación cívica por un lado, y en formación práctica desde el punto de vista del funcionamiento de una máquina muy compleja que con casi total seguridad, un día u otro pasará por nuestras manos. Por ejemplo, mi hijo de 7 años sabe (al menos en teoría) cómo sustituir una rueda pinchada, porque yo me he preocupado de explicarle prácticamente como hacerlo. O cuándo la batería está descargada, y que es momento de llamar a la asistencia para que nos ponga el coche en marcha. Son ejemplos, pero creo que ilustrativos, de que en la sociedad que vivimos debemos hacer partícipes a nuestros hijos de lo que es un automóvil y lo que entraña manejarlo. Y, por qué no, en los últimos años de enseñanza obligatoria, introducir la materia de “mecánica”, que no sólo enseñe cómo funciona un coche en rasgos generales, si no que fundamente los sistemas de seguridad (ABS, ESP…) que muy poca gente sabe “de qué va eso”. Como muestra, un botón: No hace mucho recibí la visita de un cliente que me explicaba que el motor perdía potencia en determinados momentos. Una vez probado el vehículo con él a bordo, le tuve que explicar que esa “pérdida” no era tal, si no que el Control de Tracción le estaba ayudando a no quedarse con el coche cruzado en medio de la calle. Y me consta que de éstos hay muchos.

    Bueno, perdón por el ladrillo, y espero pasar más a menudo por aquí, ahora que lo conozco.

    Salu2
    sob

  7. Josep Camós escribió

    Bienvenido, sob. Nada que perdonar.

    Es cierto que la base de todo está en la educación a edades tempranas. De hecho, si nuestros hijos recibieran educación vial como una parte importante de su formación, otro gallo nos cantara. Si les enseñamos materias como las Matemáticas, la Lengua y otras tantas que servirán para que puedan labrarse un futuro, ¿por qué los dejamos sin saber que en un segundo pueden perder su vida? No lo entenderé nunca.

    En fin, como decía yo en algún otro post, tiempo al tiempo, que todo llegará.

    Lo dicho, sob, bienvenido y todos esperamos tus comentarios, sobre todo en las entradas que he ido dedicando a asuntos de Mecánica, para que me corrijas errores y tal. Así aprendemos todos. ;-)

  8. sob escribió

    Gracias por la bienvenida. En realidad soy tapicero de coches, pero por motivos de “culo de mal asiento” me empapo de todo lo que tenga que ver con motores y ruedas, lo cual me ha hecho un aprendiz de todo y maestro de nada. En definitiva toco todo lo que tenga que ver en un vehículo mecánica y eléctricamente, aún sin ser experto. De hecho, el cliente que comentaba en el otro post, en realidad vino a reparar la butaca del conductor, y me comentó lo de la pérdida. Como me meto en todos los charcos, fuimos a probarlo, y el resto ya lo sabéis.
    Por supuesto estaré encantado de participar de cuantas dudas se planteen, e intentaré resolver, si no por mi mismo, a traves de contactos, cualquier problema que se plantee.
    Salu2
    sob

  9. whitewidow escribió

    Hoy he tenido mi octava clase practica. 25 km de autovia- con sus respectivas rotondas, carriles de aceleración, deceleración, camionetas de reparto- que me dan pánico- y coches de empresa- que ya ni te cuento…. que parece que si el coche no es tuyo todo da igual… Han sido muchos años de espera. tengo 34 y tres peques de entre 14 y cinco, poco tiempo y muchos gastos , asi que ahora por esto y despues por aquello nunca era el momento. Mi nueva situación laboral ha hecho que no pudiese dejarlo para mas adelante, era el momento.
    Un mes y medio de clases teóricas con un librito estupendo, muy resumido-tipo esquema- que se adaptaba a la perfección a mi forma de estudiar y aprobado a la primera.
    Pellizco en el estomago el primer dia de prácticas ya que jamás habia tocado una palanca de cambios. Temblor, sudores y la pierna izquierda golpeando el volante en lugar de pisando a fondo el embrague…. y aunque parezca mentira en mi sexta clase conducí con más o menos atunomía unos 20 km- que son los que separan mi pueblo de la capi donde me presento a examen.
    He elegido una hora temprana para las practicas y modificado en lo posible mi rutina matutina para llegar a clase más tranquila . Creo que mi instructor es un gran profesional. Empezar la clase con una sonrisa y un buenos dias ayuda bastante. Su tono es firme pero no inquisitivo, haciendo mas hincapie en lo que haces bien que en lo que haces mal, pero sin dejar nunca nada en el aire- creo que ser demasiado duro en los comentarios y las críticas ayuda poquito al conductor novel. Ha sido una suerte contar con el apoyo de un gran profesioal.

  10. Josep Camós escribió

    Hola, whitewidow.

    Enhorabuena por tu entusiasmo. Ten por seguro que si continúas en esa línea, el aprendizaje te será mucho más sencillo que si te lo tomaras de cualquier otra manera. Confía en tu profesor para comprender por dónde van tus progresos, tus éxitos y tus errores. De esa forma irás avanzando hasta que circular sea algo natural para ti.

    ¡Suerte y ánimo!

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