Rudolph y Santa Claus, infractores del asfalto
Posted by Josep Camós en 25/12/2007
A estas alturas de la life ya no me preocupo por el estéril debate de la colonización cultural producto de la globalización mundial. La asumo como algo natural, I guess, de modo que en los últimos años me he hecho con algunos recursos que cuando era pequeño consideraba foráneos, so to speak.

Y así tenemos que un villancico como el de Rudolph the red-nosed reindeer me suscita una entrada que viene como anillo al dedo para el día de hoy. Su letra dice así (y dejo la traducción más abajo):
Rudolph the red-nosed reindeer
Had a very shiny nose
And if you ever saw him
You would even say it glowsAll of the other reindeer
Used to laugh and call him names
They never let poor Rudolph
Join in any reindeer gamesThen one foggy Christmas Eve
Santa came to say
“Rudolph with your nose so bright
Won’t you guide my sleigh tonight?”Then how the reindeer loved him
As they shouted out with glee
“Rudolph the Red-Nosed Reindeer
You’ll go down in history”
Traduzco más o menos:
Rudolph, el reno de la nariz roja, tenía una nariz muy brillante. Y si alguna vez lo viste, casi podrías haber dicho que resplandecía. El resto de renos solían reírse de él y le ponían motes. Nunca dejaron al pobre Rudolph jugar con ellos. Una Nochebuena que había niebla, Santa (Claus) le dijo: “Rudolph, con tu nariz tan brillante, ¿guiarías mi trineo esta noche?” A partir de entonces los renos lo adoraron y le gritaron con regocijo: “Rudolph, reno de nariz roja, pasarás a la Historia”.
Bien. Ahora yo me pregunto lo siguiente: si aquella Nochebuena había niebla, ¿era correcto que Rudolph guiara el trineo por su parte anterior con una luz o dispositivo lumínico análogo (en este caso su napia) de color rojo? Precisamente sabemos que las luces antiniebla que de forma opcional se colocan en la parte delantera de los automóviles deben ser de color blanco o amarillo selectivo.
Por su parte, son rojas las luces que se sitúan en la parte posterior del vehículo, y del mismo color son las luces antiniebla que de forma obligatoria deben llevar los automóviles que no sean motocicletas ni vehículos de tres ruedas para ser vistos cuando se da una situación de niebla espesa, lluvia o nevada muy intensa o nubes de polvo o humo que dificulten especialmente la visibilidad.
Así pues, ¿lo correcto no hubiera sido situar a Rudolph en la parte posterior del trineo para marcar la posición del vehículo ante el resto de usuarios de la vía? Pues tampoco, dado que el trineo es un vehículo de tracción animal y por tanto no debe llevar luces antiniebla.
Y, ahora que lo pienso, me pregunto si el extraordinario estado de la nariz del famoso reno tendría algo que ver con su nivel de alcoholemia, que nunca se ha sabido si al animal le hicieron soplar mientras repartía mercancías. Y eso nos lleva a otro dilema: ¿cuánto carga el trineo de Santa Claus? Más que nada, porque si la MMA del trineo es superior a 3.500 Kg, está claro que el conductor no puede superar la tasa de alcoholemia fijada para profesionales (0.15 mg/l en aire espirado). Claro, que de conductor tampoco tiene mucho el reno de la nariz roja. Y nadie habla del nivel de alcohol en sangre que pueden llevar los animales que se encargan de la tracción, pero sospecho que el caso de Rudolph sería tratado como algo excepcional, más que nada porque cuando Santa Claus le pide que guíe su trineo, le da poderes como conductor del vehículo. Lo cual me lleva a un dilema aún mayor: si Santa Claus confió el trineo a un reno, ¿cómo estaría de curda el buen hombre?
En cualquier caso, no quiero pensar qué hubiese sucedido si Santa Claus y su reno hubieran comenzado su andadura como delincuentes del asfalto en los tiempos que corren.
