curvas rectas

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Cuando Matías se pone zapatos

Publicado por Josep Camós en 27/02/2008

Matías me comenta que su jefe no hace más que preguntarle cuándo subirá a examen, que tiene una furgoneta preparada para él. Lo miro de reojo y le comento por dónde va su proceso formativo, qué sabe hacer y qué no, qué se le da mejor y qué se le da peor. Vamos, como cada día cuando acabamos la práctica, así que mi explicación no le pilla de nuevas.

Iveco Daily

¿Cuándo subirá a examen? Él decide, que para algo es mayor de edad, pero yo le recomiendo que lo haga cuando tenga algo más consolidada su formación, más que nada porque ir pa ná es tontería. No me quita el sueño que quiera subir a examen cuanto antes. Es normal y hasta deseable. Una motivación más para él. Lo que sí me preocupa, y bastante, es saber que el primer vehículo que tocará Matías cuando tenga el provisional sea un Iveco Daily de los largos. Por muy legal que sea, no sé yo si Matías será un conductor lo suficientemente maduro como para manejar un bicho así.

Claro, un conductor como tú o como yo, con sus kilómetros a la chepa y un cierto dominio espacial, dirá que esos trastos se manejan con normalidad a poco que hayas llevado un coche. Un poco más largo, algo más difícil de maniobrar, pero nada más. Por algo se pueden conducir con un simple permiso B.

No es tan sencillo.

Pondré un paralelismo.

La conducción es una actividad compleja que exige de la persona que la ejerce una gran coordinación psicomotriz y una claridad de ideas a prueba de bombas. Por eso el aprendizaje de la conducción es un proceso delicado en el que el alumno va adquiriendo hábitos y destrezas a la vez que refresca los conocimientos que se supone que adquirió durante la fase teórica y lo va regando todo con actitudes encaminadas hacia la conducción segura. Cualquier pequeño elemento extraño que se introduzca en este proceso puede transformarse en un elemento tremendamente distorsionador, llamémosle ruido.

Un ejemplo clásico es el cambio de calzado. Cuando hace años que manejamos vehículos ya ni lo recordamos, pero el conductor poco experimentado que cambia sus habituales zapatillas deportivas por unos zapatos de ir a cenar dejando propina se pone al volante y de repente se encuentra como si le hubieran atado un brazo a la pierna y el otro lo tuviera retorcido hasta tocarse la nuca con el codo. Lo ves patosear y sientes que algo le pasa. Le preguntas y te confiesa que no atina con los pedales. Al final averiguas que ha cambiado de calzado y le aconsejas que se ande con ojo durante sus primeros tiempos como conductor, que está demasiado tierno y cualquier cosa le afecta.

Me pregunto: si un simple cambio de calzado, o un dolor de cabeza, o un fracaso en los estudios, repercute en la conducción de Matías como si se produjera en su interior un cataclismo de proporciones bíblicas, ¿qué no significará para él cambiar un turismo por un furgón?

Suelo decir a mis alumnos que lo que aprenderán de mi mano es el nivel 0 de la conducción segura, el justo para poder salir a la calle con la garantía de que no volverán a casa ahostiados, llorando y con el coche sobre una grúa, camino del taller. La experiencia y (si les da la gana) un cierto reciclaje formativo cuando haya pasado un tiempo, hará que vayan cogiendo tablas como conductores en el exigente escenario de la calle.

¿Por qué no ir más allá cuando todavía los tengo a mi alcance? Lograr que el alumno adquiriera un nivel más avanzado en estos momentos de su formación como conductor sería complicado por al menos dos motivos: el primero, que el propio alumno tiene cierta prisa económica por sacárseme de encima; el segundo, que tras haber absorbido información y adquirido destrezas como una esponja ávida de conocimiento, un aprendiz de conductor necesita un cierto tiempo de maduración para que todo eso que ha ido aprendiendo quede bien anclado en su mente. Aprendemos por repetición, así que ir más allá podría llegar a ser contraproducente. Un ruido más, como el del cambio de calzado de Matías. Y conste que yo fuerzo la máquina hasta donde me es posible, pero llega un punto en el que ves que si enseñas más, el alumno, en vez de avanzar, retrocede. Se satura.

Total, que no acabo de ver a Matías manejando una furgona, ya sea con zapatillas de deporte, con zapatos de alto copete o con babuchas de Alí Babá. No, no acabo de verlo. Y me preocupa.

5 comentarios para “Cuando Matías se pone zapatos”

  1. Manel escribió

    Totalmente de acuerdo contigo, Josep.

    Espero que a la vez que el jefe de Matías espera impaciente a que pueda conducir esa “peaso” de furgoneta, también vaya guardando esos céntimos que le sobran del café, para hacerse cargo de los, más que probables, desperfectos que el chaval pueda causarle al vehículo.

  2. Aitor Álvarez escribió

    Bueno… hay casos y casos. Yo me imagino que no lo ves preparado por cómo es el tal Matías, no por el hecho de que acaba de obtener el permiso. Yo me saqué el B “por obligación”, para poder obtener C1 que era el que necesitaba para currar (y tenía 18 años). Así que el primer vehículo que manejé con el permiso en mano fue un DAF LF de 6.000kg y casi 9m de largo.

    De todos modos… hay gente que ni con esas ni con nada. Me acuerdo de un compañero que conducía sin permiso y manejaba los camiones como uno mismo maneja sus manos. Pero luego en coche era lo más torpe que he visto: nueve exámenes y un apto por caridad.

    Suerte con Matías ;)

  3. José LUis escribió

    El año pasado, los zapatos que usaba (mocasines) acabaron con un agujero en la suela. Y me compré unos nuevos.

    Pero con los nuevos, que tenían la suela más delgada, no me sentía cómodo con los pedales de mi Civic ( ¡¡ ay !! ¿Cuándo volveré a conducir? ).

    Por suerte me había guardado los zapatos con agujero en suela. Esos zapatos los dejaba dentro de mi coche, y cuando subía me cambiaba de zapatos. Total, el agujero era molesto si llovía porque entraba agua, pero dentro del coche no había problema.

    Sobre lo de la furgoneta, la cosa es simple. Que te contrate unas horas para que lo acompañes en la furgoneta, y le puedas explicar cuatro cositas (por ejemplo, cómo aparcar y cómo girar). Y que no se olvide la “L”, por mucha “peaso” furgoneta que lleve.

    :-)

  4. sob escribió

    Hola.
    Pues qué queréis que os diga. Yo creo que conducir, como cualquier actividad que requiere una habilidad y una coordinación, es un poco “por instinto”. Cierto es que con entrenamiento, se puede mejorar mucho, pero quien “ha nacido” para conducir, lo hará bien con cualquier cosa sobre ruedas. Ojo, que no juzgo a nadie (y en especial a Matías, que no tengo el placer de conocerle); quien no “ha nacido” para conducir tiene el listón muy alto para hacerlo con la soltura requerida.
    Años ha, teniendo 24 ó 25 años, me encontré en la “obligación” de conducir un autocar. Entrecomillo “obligación”, por que en realidad nadie me obligaba, pero tenía yo el gusanillo de llevar doce metros de hierro. Era una finca privada, concretamente la Mercedes que hay en la carretera de Barcelona junto a la M-40; necesitaba yo que me pusieran el “tobús” en otro sitio para trabajar en él, y el encargado del taller me dijo que lo hiciese yo. Ni corto ni perezoso me subí, lo puse en marcha y me di un par de “pirulos” por alli. Y fue como si lo hubiera hecho toda mi vida. Diré, a colación, que se maneja bastante bien, teniendo sitio, claro.
    A mi cuñado le costó más de 40 clases prácticas sacarse el carnet ( a mi, una)
    En definitiva, opino igual que Aitor.
    Salu2
    sob

  5. Josep Camós escribió

    Pienso como vosotros, sob y Aitor. Precisamente por ese motivo, no veo claro que con una “L” en la chepa cualquiera pueda meterse en una furgona y liar un fregao del 15 en la primera rotonda. Claro, el neoconductor debería tener dos dedos de frente y pensar: “joder, con lo que me cuesta ir con un triste coche, ¿cómo voy a pillar un bicho así sin haber aprendido más que lo justo?” Pero resulta que la motivación la pone el jefe, que está esperando como un buitre a que el interfecto tenga la “L” para poder explotarlo ya del todo. ¿Cómo va a negarse el chaval a meterse en la furgona, si es para eso para lo que se está sacando el permiso?

    Vendría a ser como el alumno que lleva 12345678 prácticas y no quiere entender que a lo mejor eso de conducir no está hecho para él. Vale que debe de ser duro de admitir, pero…

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