Bridgette Driscol era una mujer de unos 44 o 45 años que vivía en Croydon (Reino Unido). Tenía dos hijos. El 17 de agosto de 1896 murió al ser atropellada por un automóvil. Fue la primera persona que falleció a consecuencia de un atropello ocurrido en vías públicas abiertas al tráfico.

La arrolló un automóvil de la Anglo-French Motor Car Company que pasaba cerca del Crystal Palace de Londres. Driscol murió a consecuencia de las heridas que sufrió en la cabeza. El conductor, Arthur James Edsall, declaró que circulaba a tan sólo 4 millas por hora en aquel momento (unos 6,4 Km/h). Sin embargo su pasajera, Alice Standing, manifestó que Edsall había modificado el vehículo para que circulase “como una bola de fuego”. Cosas del tuning.
El juicio duró seis horas y en el veredicto se habló del suceso como “muerte accidental”, lo cual sentaría un grave precedente que que todavía arrastramos: considerar la siniestralidad vial como algo fortuito. Por otra parte, el juez que instruía el caso, un tal Morrison, pronunció una frase que vista con perspectiva pone de manifiesto la escasa clarivindencia del magistrado a la vez que evidencia lo cruel que puede llegar a ser la realidad. Dijo Morrison: “Confío en que un hecho así no suceda nunca más”.
112 años después, se estima en 1.200.000 el número de peatones que mueren atropellados cada año. Y va en aumento.


Exceso de confianza el del Sr Morrison…
Esto me vuelve a recordar, y creo que me repito, al caso del primer atropello en los Estados Unidos. Detenido durante 24 horas por matar al pobre ciclista, nada más salir él del talego lo arrollan y matan. Y lo mejor de todo: no fue venganza, simplemente no tenía frenos el coche.
El pedestre sigue impotente ante el invasor motorizado. Una mole de más de 1000 kg y velocidades permitidas que superan los 100 km/h frente a un peatón que no supera los 100 kg y su velocidad atletica no superará los 5 km/h, que pelea tan desigual.
Cuando se imparte enseñanza trabajas sobre 30 km/h, cinco veces más que la velocidad a la que fue atropellada la primera persona y a veces nos parece poca velocidad.
Que bueno que con estos temas nos cuestiones. Mil gracias.