Cientos de cables para levantar una capota

6 05 2008

Treinta y tantos años antes de convertirse en un producto de culto para el mundo cinéfilo-friki, Ford Fairlane era simplemente un modelo de Ford. El coche recibió el mismo nombre que el fundador de la marca, Henry Ford, había dado a su mansión de Michigan: Fair Lane. El caso es que una de las versiones del Fairlane, que vio la luz en 1958, se convirtió en un ejemplo de cómo el diseño puede convertirse en un pretexto para la incomodidad.

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