Ni gota, ni gota…
Posted by Josep Camós en 10/06/2008
Corren tiempos de crisis. O de recesión. O de desaceleración. O de reajuste económico. O yo qué sé. En estos días extraños en los que uno no sabe cómo llamar al pan pan y al vino, vino sin que le llamen alarmista, lo que está claro es que vienen curvas. Y no precisamente rectas.

Dicen algunos colegas que han comenzado a notar el bajón. En la zona que ellos trabajan los alumnos no están para dispendios y no pueden invertir en su seguridad, por lo que juegan al juego de subir a examen para probar, que no para aprobar. Y eso, los que no han interrumpido sus clases por la patilla, esgrimiendo el repertorio de excusas más infumable que puede parir la imaginación humana.
Sentado bajo mi parasol particular como el protagonista de la portada del álbum de Supertramp Crisis? What Crisis? contemplo cuanto me rodea. La cosa comienza a estar chunga, en efecto. Pero no puedo evitar pensar en el efecto multiplicador que tienen los medios en estos casos. ¿Qué es mayor: la crisis o el ruido de la crisis?
Ayer por la mañana, antes de comenzar el examen, me comentaba uno de mis compañeros de trabajo que en la gasolinera de allí al lado, que está pegadita al Caprabo Eroski, no quedaba ni una gota de gasóleo.
- Lógico – le contesté yo -. La gasolinera del Caprabo la debieron de saquear el sábado por la tarde, a la hora de la compra semanal.
¿Qué son mayores: los efectos por la huelga del transporte o los efectos por el miedo al desabastecimiento? Yo paso por la gasolinera cada 48 horas. Como no ande espabilado, pasado mañana puedo quedarme en casita sin posibilidad de trabajar por falta de carburante debida no a la huelga del transporte sino a la imbecilidad colectiva. Pues nada, me quedaré sin trabajar. Y luego cuéntale al del banco que la hipoteca se la va a pagar Rita la cantatriz porque no he podido atender a mis obligaciones laborales.
Quiero una subvención.
No sé, a ver si cuela.


Cotxe87 escribió
Somos uns exagerados, hoy he pasado por delante de una gasolinera en Barcelona, y menudo follón había armado!!! Toda la calle colapsada (en ambos sentidos de circulación) debido a la cola.
La gente actúa como un jodido rebaño, dicen algo en la tele y venga todos a correr.
Y por si fuera poco, he compartido esta misma opinión con un compañero, y me ha comentado que a que espero en llenar mi deposito, que esto va muy en serio. En fin, haber como termina la situación.
Manel escribió
Ayer llené el depósito de mi vehículo por necesidad y os comento que al pagar con tarjeta de crédito las líneas estaban colapsadas… detrás de mi vehículo 4 coches esperando… me llevé la sensación de que si esto dura una semana, tendrán que dotar las gasolineras de agentes de policía.
Chicos, ahora más que nunca hay que poner en práctica la conducción económica… y no estaría mal que algunos compañeros de trabajo compartieran vehículo, no?
De todas maneras, cerca me queda Andorra…
Josep Camós escribió
Hombre, tanto como cerca…
Jaume escribió
Y pensar que una situación grotesca de estos tintes inspiró el guión de « Mad Max »… 8o)
buruburu escribió
Nos queda un consuelo: una vez que todos los Prudencios Segurola Amarrategui tengan los depósitos llenos, desaparecerán las colas de las gasolineras…
Y en efecto, con conducción eficiente mi Ibiza hace 1.000km de carretera por depósito… Ventajas de llevar años mejorando en ese aspecto.
Tendremos que ejercitar un poco la paciencia…
José Luis escribió
Más de uno se habrá quedado sin gasolina … ¡¡ intentando llenar el depósito !!
(porque iba a una gasolinera, que ya no tenía gasolina, y de ahí a otra, y así hasta que se quedó sin gasolina, je je).
Josep Camós escribió
Calla, calla, que ese podría ser yo mañana por la noche.
La cosa está MUY chunga para seguir trabajando. Y con un montón de alumnos a punto de examen. Eso es mucho dinero que se pierde por el camino por la gracia
de la paralizacióndel chantaje que están llevando a cabo los señores transportistas.Será que los demás no gastamos gasóleo a estos precios… Y será que todos los trabajadores cobramos lo que necesitamos para vivir, ¡no te jode!