Cuestión de perspectiva
Posted by Josep Camós en 16/09/2008
Matías está indignado. Le han suspendido por un detalle, nimio según su parecer, y ya van tres veces. En esta ocasión ha sido una cuestión de velocidad. Matías ha pasado como una exhalación por una callejuela que tenía más curvas que Montserrat Caballé en traje de neopreno. El examinador, harto de que lo zarandearan de un lado a otro, ha obligado a Matías a parar el vehículo.

- Matías, te tenías que haber visto. ¿Es que ibas con prisa?
- ¿Yo? No. ¿Por qué?
- Pues porque yo he acabado que por poco me da un infarto. ¿Tú no has visto que el examinador se ha bajado del coche buscando un árbol para vomitar?
Matías esboza una sonrisa agria y replica:
- Hombre, no será para tanto.
- Dime la verdad, Matías. Cuando ha pasado aquella señora mayor, ¿si se te hubiera cruzado habrías podido reaccionar?
- No, supongo que no.
- Pues eso.
- Pues no es justo.
Y dejo que Matías se desahogue un poco, aunque no tenga ni pizca de razón. Tampoco le culpo. No es ya que él sea parte implicada y por lo tanto le cueste reconocer su error. Es que estoy convencido de que ni siquiera es consciente de lo que acaba de hacer. Eso sucede a menudo: el aspirante a conductor está tan metido en un mar de nervios que si alguien le preguntara cómo se llama es posible que no supiera responderle de forma inmediata. ¡Como para recordar los pormenores del examen!
Estoy hablando de Matías y sin saber por qué me ha venido a la mente una noticia que leí el otro día. Una chica se manifestaba en Madrid por una presunta injusticia que le había costado su quinta convocatoria. La mujer se había declarado en huelga de hambre hasta que la DGT reconociera que su error no había sido para tanto.
En cuanto vi el vídeo, lo primero que pensé fue: “¿y quién me asegura a mí que el suspenso fue inmerecido?”. Como no debía de tener yo la exclusiva sobre esa idea, el programa Espejo Público de Antena 3 se subió a un coche de autoescuela con la indignada manifestante, a ver qué tal conducía. El resultado es el que verás a continuación:
Sin entrar en demasiados detalles, no se puede decir que el profesor que acompaña a la aspirante resuelva algo en plan “con lo bien que lo haces es inconcebible que te hayan tumbado”. Más bien es al revés. A la vista del documento, la chica hace más aguas como conductora que el Titanic como barco. Y, vuelvo a recalcar, según su propia opinión ella no lo hace tan mal.
¿Miente la manifestante cuando dice que es víctima de una injusticia? Hombre, no cuenta la verdad, pero no creo que el engaño sea voluntario. Al alumno le falta perspectiva para comprender por qué algunas de sus decisiones son inadecuadas. Eso es completamente normal. Lo que no sé yo si es tan normal es que al alumno le estés comentando en qué ha fallado y te responda que no hay para tanto.
¿Hay para tanto?

rakanu escribió
Sólamente puedo contestarte con esto;
Es anuncio un pelín duro…
http://www.dalealplay.com/informaciondecontenido.php?con=61138
¿Realmente hay para tanto? Total… todos sabemos que dar un volantazo es la mejor opcion para evitar un accidente.
Pd: Siento que se vea con tan poca calidad, no obstante, no lo encuentro en mayor resolucion.
Josep Camós escribió
Ese anuncio es todo un clásico, y de lo mejorcito que he visto jamás, no sólo por su realismo, sino porque muestra a la perfección las repercusiones de nuestros actos como conductores.
Aquí lo tienes con mejor resolución: The faster the speed, the bigger the mess.
Por cierto, que creía que lo tenía en el VodPod, pero veo que no. :-/ Acabo de añadirlo.
sob escribió
Al fin y al cabo, aún no tiene el carné, lo que demuestra que, a veces, el sistema funciona. El problema principal, creo, viene dado cuando ya se tiene el aprobado. A partir de ese momento, el “no es para tanto” tiene connotaciones de “si ya soy conductor y sé perfectamente lo que hago”, como si el aprobar un examen nos hiciese profesionales del volante al instante.
Por otro lado, y siguiendo con mi filosofía, creo que esta señora debería tener vetado el presentarse de nuevo, y Matías, por lo que cuenta Josep, también. No me cansaré de repetir que hay quien no vale para conducir, y a esas personas, lo mejor para toda la sociedad es evitar que cojan legalmente un volante. Y por supuesto, a los que ya tenemos el “papel rosa”, cada X años, hacernos un nuevo examen de aptitud, y quien no lo supere, que coja el bus.
Salu2
sob
Josep Camós escribió
¿Y qué hace esa persona cuando no hay bus?
madre de Helena escribió
Pues yo creo que toda la culpa no es de Matías.
¿Qué pasa con el profesor? ¿Es que terminábais la clase a toda velocidad para iros a tomar un café?
Es lo de siempre, la culpa la tiene el profesor que le tiene manía, por no hablar del examinador.
¡Con lo bien que me caía Matías!
Josep Camós escribió
Joder con la perspectiva…
sob escribió
Pues si no hay bus, que coja un taxi o se compre un caballo. Lo que no es de recibo es permitir a alguien que “per se” es un peligro, que se ponga a los mandos de una máquina compleja. Vemos al automóvil, por habitual, como si fuese un juguete, y de juguete nada. Un coche en malas manos puede hacer mucho mal. Luego vienen los lamentos y las campañas duras, mientras que cuando vamos a examen sólo vemos lo injusto que es el examinador, y no nos damos cuenta de que no respetar un paso de peatones o saltarse un semáforo puede desencadenar una desgracia enorme con coste de vidas humanas y/o animales (que en algunos casos es lo mismo).
¿Acaso cualquiera puede tener un permiso de armas? Creo que no. Tengo entendido que hacen falta unos cuantos requisitos, entre los cuales está tener un perfil psicológico estable.
“Pero, si mi barrio es muy peligroso, ¿por qué no puedo tener una pistola?”
“Pues no, mire usted, para eso están las Fuerzas de Seguridad del Estado.”
“Es que me han entrado en casa dos veces y la Policía no ha aparecido.”
“Pues la próxima se defienda usted a mordiscos.”
Hay personas en las que la mano derecha tiene que pedirle permiso a la izquierda para moverse. En un coche, además, intervienen los dos pies. Y todo ello con una mínimo de coordinación. Y encima pendiente del entorno, sin perder la capacidad de improvisación. Todo ello rodeados de unos ocho metros cuadrados de chapa, sin estar situados en el centro. Ahora cogemos todo eso y lo ponemos a X Km/h entre otras moles también en movimiento. O sea, que la cantidad de cálculos que tiene que hacer la materia gris no los consigue hacer ni el mejor ordenador de la NASA. Seamos realistas: no todos podemos hacer eso.
Hala, ya paro.
Salu2
sob
susana escribió
Yo pienso, que un psicotécnico en condiciones, y no la parodia que nos hacen ahora, previo al teórico y en cada renovación, dejaría a mucha gente fuera. Todo el mundo lo pasa y se considera en condiciones. Es un engaño, la realidad son los multisuspensos, todos injustos…., el profe que frena y no hacía falta…….etc.
Vassag0 escribió
Veamos, me encantan las historias de Matias ya que en cierto modo me siento identificado. Ambos estamos inmersos en la aventura del permiso de conducir y en muchas ocasiones me siento identificado con él.
Personalmente me llama la atención como las personas con permiso son rápidas otorgando suspensos a los noveles. Sin tener en cuenta que muchas de ellas pasaron un practico mucho mas descafeinado (al menos en mi provincia) al que actualmente se esta viviendo.
Creo que hace falta vivir la experiencia para saber que hay suspensos injustos, muy injustos, y aprobados injustos, también muy injustos.
Yo hace una semana que tengo mi permiso, y en el periplo para conseguirlo me he topado con ambos casos.
En mi caso fueron 2 suspensos antes del aprobado. En la primera ocasión estaba muy nervioso, terriblemente nervioso, eso no me ayudo en mucho. Mi examen fue con diferencia mucho peor que mis ultimas practicas. Salí en dos Stop en segunda (el vehículo no se caló) e hice una reducción muy “forzada” para evitar unos baches en un carril de deceleración.
No voy a negar que no me sentó mal, yo era capaz de haberlo hecho mucho mejor, pero los nervios me traicionaron.
Según mi profesora no estuvo tan mal como para un suspenso, pero estaba entre el “bien y el mal” y tenia que aceptar mis fallos.
Una semana después, justo antes de Agosto, me volvía a presentar. Llevaba mucha ilusión pues nunca he escatimado en practicas a pesar de su coste, antes esta la seguridad de mi familia. Me sentía muy preparado, y no tan nervioso como la primera vez.
El examen fue difícil, aunque a mi no me lo pareció tanto, después de casi 40 minutos terminamos y… suspenso. Mi profesora no entendía el por qué del mismo, ni yo tampoco. El alegato del examinador fue que me iba a saltar un semáforo, pero mi profesora me avisó con alguna seña para evitarlo.
Era evidente que aquel era un argumento falaz. En ningún momento mi profesora me hizo señas, y bastante tenia yo con mirar la vía como para mirar si hacia “cucamonas”.
De hecho el susodicho semáforo tiene una cuadricula, que solo permite que un vehículo se detenga ante la línea de detención.
Mientras me acercaba al semáforo, sopesaba si desde la calle de la izquierda otro vehículo se acercaría a ocupar esa posición y me dejaría tirado en la cuadricula. Por lo que me acerqué a la zona con precaución, para asegurarme en caso de aparecer un vehículo poder parar antes de la zona delimitada.
Entre el examinador y mi profesora hubo un duro intercambio de palabras y reproches. A mi me dejaron completamente al margen. Bastante tenia con asimilar lo que aquel “no apto” significaba. El mes de Agosto de espera, sin practicas, en Septiembre faltar mas al trabajo, 400 euros (de un sueldo de mil eurista, y única fuente de ingresos de una familia de 4 personas) para la renovación y las obligatorias… Todo porque sí. No había mas razón de peso que el examinador “creía”.
Desde la autoescuela se me propuso presentar en la Jefatura de Trafico una reclamación. Con la cual, con suerte, conseguiría que me repitieran el examen. Y con mas suerte aun, que eso pasara a finales de octubre.
No me quedaba otra, doblegarme al sistema, pagar y tragar.
Hace una semana volví a presentarme. He de reconocer que nervioso e inseguro por la desilusión. El destino (yo mas bien diría el remordimiento) me deparaba una sorpresa, tenia el mismo examinador de la ultima vez.
Me tragué mi orgullo, y durante el ritual de la monótona letanía de las instrucciones del examen, lo dedique una de mis mejores sonrisas.
Comenzamos el examen y apenas 3/4 minutos después de haber subido poco mas de dos calles, me pide que aparque en una zona donde no hay ni un vehículo. Ahora estoy aprobado.
No me lo creía, evidentemente sentí mucha alegría, pero luego rabia. Que pudo ver esa persona en 4 minutos que no vio antes en 40 minutos. Mis 400 euros y mi mes de espera se veían reducidos a solo 4 minutos de examen, y en escueto eres apto.
En mi caso no me pareció justo el segundo suspenso, ni el aprobado. Todo me pareció tan carente de sentido como una trama mal desarrollada, donde al final nos deshacen el nudo de manera atropellada.
Ahora voy con mi coche, sin mas pedales que los que tengo bajo los pies. He de reconocer que no me ha costado el verme “solo” ante el volante, ya que yo no solo me preparaba para aprobar, sino para ese momento. En total fueron 46 practicas (contando los exámenes) y aunque quiera creer que algunas sobraban, prefiero pensar que ninguna fue en vano.
Ahora todos los días me los tomo como un examen, donde yo mismo soy quien me evalúa. En solo una semana he visto verdaderas atrocidades al volante, y en dos ocasiones he tenido que emplearme para evitar un choque (leves) provocado por otro. También he tenido tiempo de equivocarme, saltándome un Stop, obligando a otro vehículo ha detenerse por mi culpa.
Me he llevado algunos pitazos y regañinas haciendo bien las cosas, solo por llevar la “L”. Ya que la gente es única trasladando sus errores a los novatos.
El caso es que no me extraña que mucha gente conduzca como lo hace, solo hace falta ver el sinsentido de prueba que se realiza y los varemos que se emplean.
El sistema, a mi modo de ver, hace aguas por todas partes. Pues la aptitud para realizar una tarea que puede desentrañar riesgo, es evaluada en unos pocos minutos. Y dada por supuesta hasta la vejez.
Creo que hace falta mas educación por parte de todos los usuarios de la vía. Mayor concienciación que aunque la experiencia es un grado, no te da prioridad ni te hace infalible.
Deberían existir, a precios asequibles y en todas las provincias, cursos de perfeccionamiento y mejora de la conducción, al igual que cursos de reciclaje.
Una pena que Matias no valoró debidamente la situación de la vía, aflojando un poco el pie. Supongo que es un problema derivado del día a día donde el fallo de Matias es la “norma”, y el que afloja y asegura que podrá detener el vehículo en caso de que la anciana invada la calzada, o simplemente no quiera pasar dándole “aire” con los retrovisores, es tildado de “pisa huevos”.
Josep Camós escribió
Ya era hora de que te estrenaras comentando, Vassag0.
Creo que generalizar no es bueno. Entre los examinadores, como en todos los gremios, hay de todo: hay mejores y peores profesionales, así que cualquier cosa te puedes encontrar. Yo me he encontrado con examinadores geniales que, no obstante, me han suspendido a todos los alumnos que subían aquel día y yo no he dicho ni media, porque los suspensos estaban más que justificados. En el caso que relatas, es difícil resistirse a la tentación de aventurar que tu aprobado olía a reflexión por parte del examinador. Eso sí, con el parón de agosto y las cinco obligatorias de por medio. Pelín lento de reflejos, también.
¿Quiere eso decir que el sistema es malo? Depende. Siempre depende. Con una misma ciudad, un examinador es capaz de hacer una prueba que, sin ser nada del otro jueves, sirve para evaluar al alumno a la perfección, y otro es capaz de refugiarse en 500m2 y de ahí no lo sacas.
Como todo en la conducción, el factor humano manda.
Ahora, ya que Matías no está aquí para hablar, lo hago yo en su nombre.
En el caso de este matías en concreto, más que la impaciencia de nuestra sociedad “en abstracto”, le pesaba el hecho de haber pseudo-aprendido de la mano de alguien que no tenía ni puta idea de lo que hacía. ¿Resultado? Llegó a mí haciendo cosas salvajes sin ser consciente de ello. Intenté reeducarlo, pero como todo el mundo sabe reeducar es mucho más complicado que educar, así que cuando subió a examen y se puso nervioso, su faceta de chico que había hecho los deberes cayó al suelo y afloró la verdadera “personalidad” de este muchacho: un tipo que va a toda hostia porque eso es lo que ha visto siempre a su alrededor.
Es cuestión de trabajarlo un poco más. Cuando haya asumido que de esta forma puede causar una desgracia, podrá conducir con cierta seguridad.
¡Cuánto daño hacen los malos conductores cuando se ponen a enseñar!
Superdriver escribió
Sobre el vídeo de esta mujer: a no ser que se me haya escapado alguna, yo tampoco creo que haya hecho nada demasiado grave. Sobre todo si a eso sumamos que para un novato es muy difícil conducir un coche que no sea el de las prácticas, y que además la están grabando para la tele, con lo que es lógico que esté nerviosa (e insisto, creo que no lo hace tan mal). Me parece que el vídeo es más lo que se da por supuesto para generar la risa fácil (se supone que lo hace muy mal, aunque tampoco sea verdad), que no lo que encierra realmente.
Sobre los exámenes: me gustaría destacar una de las cosas que dice la mujer: “es que esta zona no me la conozco”. La idealidad sería que un alumno fuera al examen sabiendo cómo conducir en cualquier sitio. La realidad es que casi siempre te enseñan a aprobar el examen, y no a conducir. Para saber conducir de verdad, en cualquier situación, creo que es necesario tener un bagaje bastante más amplio que el que dan las prácticas (y a veces, ni así). Así que en este caso también doy la razón a la señora, y no al profesor que le ponen en el vídeo y a quien se le nota desde el principio la intención de ser puntilloso.
madre de Helena escribió
Ya no me cae bien.
Ahora entiendo que el profesor y el examinador le quieran enseñar el significado de “paciencia”, “responsabilidad”, etc., a base de lo único que la gente entiende.
Motero escribió
Pero por Dios, ¿¿que reclama esta mujer??, si esta igual de verde que yo en mis 5 primeras clases, y encima es de las que el examinador le dice, esto es asi, y ella: no, yo esque lo hago asi, “porque yo lo valgo”.
Esta señora que de mas clases, y que el dinero que se deja en renovar papeles lo emplee en dar clases, que falta le hacen y le ahorraran unas cuantas visitas al chapista; y si no, que alguien cercano a su entorno le diga la verdad: Eres un peligro al volante.
Hablo siendo objetivo, me saque el carnet de coche hace unos meses, y entonces pensaba y sigo pensando, que hay gente que no se le deberia dar el carnet y que deberia endurecerse su obtencion. En vez de tener como unico fin el enriquecerse, y despues de entregar el carnet, seguir enriqueciendose mediante multas.
Chapeau al examinador
y un saludo a todos.
PD: Gracias Josep por no dejar esta gran pagina y seguir posteando.
Yopis escribió
Si un profesor hace señas o interviene en el examen de alguna manera (hablando, con gestos o señas, o con los mandos), nos guste o no es un suspenso automático, aunque el alumno haya hecho un examen perfecto. Puede parecer injusto (de hecho lo es), porque se está penalizando al alumno sin tener culpa, pero supongo que el objetivo es que el alumno no reciba ningún tipo de ayuda del profesor durante el examen. Asi son las normas y los examinadores no hacen más que cumplirlas.
en el caso concreto de Vassag0, el examinador se pudo haber equivocado y tener un exceso de vista, pero tal vez el alumno no se haya enterado de que la profesora le hacia señas. O a lo mejor fue una reacción instintiva de la profe, algún movimiento o gesto mal interpretado por el examinador….. En fin, lo que si es cierto es que para calificar eso hay que estar muy seguro de lo que has visto,y en caso de duda abstenerte (puedes estropear un examen por una mala interpretación). Por desgracia, el factor humano del que habla Josep influye mucho en estas situaciones…….
respecto al examen tan corto que te hizo después, no tiene que ser necesariamente por arrepentimiento. Simplemente, el examinador ya te habia visto conducir 40 minutos, recordaria el examen que habias hecho, sabía que eras válido para conducir, y no querría ponerte más dificultades, después de haber suspendido por “presunta” culpa de la profesora. INSISTO EN QUE NO ESTOY PONIENDO EN DUDA LA ACTUACION DE LA PROFESORA DE VASSAG0, AL CONTRARIO, YA HE DICHO QUE PARA CALIFICAR ESO HAY QUE VERLO MUY CLARO.
Independientemente de eso, Vassag0, enhorabuena por tu aprobado. No te preocupes si haces algunas cosas un poco mal, o no tan bien como debieras, porque eso nos ha pasado a todos, que nadie nace aprendido , y en esto del volante la experiencia se adquiere con los kilómetros. Es fundamental la prudencia. Mi padre siempre me decía: “desconfía siempre de los demás conductores, porque nunca sabes cómo van a reaccionar, asi que aunque tengas tú preferencia, mucho ojito…..”
Ah,… y a los que tienen poca paciencia con los de la L, ni p.caso (me entiendes, verdad??)
Y a ti, Josep, mi más sincera enhorabuena por esta página y por tomarte tan en serio tu profesión, con lo complicada que es.
PD. La señora del video, si realmente es como aparece en la grabación, no parece muy dispuesta a seguir las recomendaciones del profe, no??
Superdriver escribió
“Hablo siendo objetivo, me saque el carnet de coche hace unos meses, y entonces pensaba y sigo pensando, que hay gente que no se le deberia dar el carnet y que deberia endurecerse su obtencion” :::>
Claro Motero, para que sólo conduzcan los fenómenos como tú.
Motero escribió
<>
Jejeje. No hombre, has malinterpretado mis palabras. Yo aprobé a la primera, pero esto no quiere decir que sea mejor conductor que uno que haya suspendido un par de veces, ni mucho menos. Ni tampoco digo que yo sea mejor que nadie.
No se a lo que viene lo de fenómeno, por favor, citame de donde sacas que yo soy mejor que alguien. Me parece que te has colado en tu comentario
Lo que quiero decir, es que yo hace nada estaba dando clases junto a mas gente en un mismo coche, y hay personas que no comprenden lo que es circular, ni respetan prioridades, van a su bola y no escuchan a los demas. O gente que son unos psicópatas al volante y se deberia endurecer la obtención del carnet. Esto lo pensaba antes de tener el carnet y ahora que lo tengo. No solo ahora.
Superdriver escribió
Bueno Motero, es que para empezar, como he dicho antes, tampoco veo tan mal a la señora del vídeo. Insisto en que no le veo cometer ningún fallo más o menos grave (aunque sí vicios de haber aprendido por su cuenta con otra persona: el punto muerto antes de parar, hacer un recto en las rotondas de varios carriles), considerando que el hecho de tener ahí una cámara pues quieras que no ha de influir bastante a la hora de ponerte nervioso, así como llevar un coche que quizá no sea el que normalmente usas en prácticas.
Y te lo digo claramente: si tu en tus cinco primeras prácticas conducías como esta señora, y nunca antes habías cogido un coche, pues eres un fenómeno. Sin acritud. Yo a la señora la veo igual de verde que cualquier otra persona que se presenta al examen.
Ahora, la señora parece un poco repelente, eso sí te lo concedo. Pero también hay profes de autoescuela muy repelentes que no saben enseñar, así que la selección de profes de autoescuela también debería endurecerse. Y hay hábiles conductores que sin embargo son unos cafres temerarios, aunque me temo que esto sería más bien cuestión de un psicotécnico previo.
Jaume L escribió
Yo sólo puedo aportar mi experiencia personal limitada con exámenes de tráfico, que se limita a dos: el mío y el de la chica que lo hizo justo delante de mi.
La chica tuvo un examen corto, el examinador la examinó por no mirar hacia uno de los lados en un stop. Tras el examen, el profesor luchó por ella y convenció al examinador de que ella había mirado, por lo que la chica quedó aprobada. A parte de eso, sólo tenía pequeñas faltas por “impericia con los mandos” (dos caladas).
En mi caso, tuve la suerte de aprobar sin reclamaciones de mi profesor. De hecho, según palabras textuales del profesor hice “el mejor examen que había visto en mucho tiempo”. No hay que tomárselo en serio tampoco, es lo típico que se dice para animar, mi mayor mérito fue no ponerme nervioso (eso es más cuestión de tablas que de saber conducir… yo he vivido muchos “exámenes” en mi vida :p). Sin embargo, el profesor y yo nos extrañamos al ver la cantidad de faltas que me había puesto; de hecho, incluyendo una “deficiente”, estaba justo en el límite. El profesor decía que el examinador se había “equivocado”, que tenía en cuenta cosas que no vienen a cuento. A mi, personalmente, la verdad me hubiera gustado poder hablar con el examinador para saber el motivo de cada falta (sobre todo, por que a lo mejor vio algo que en mi futura vida como conductor en la selva me podría causar algún susto; quien sabe).
Mi conclusión es que los examinadores, más que en hechos concretos. los examinadores se deben guiar por la sensación completa del examen. Estoy seguro que si no hubiera dado una sensación completa de seguridad, mi compañera de examen se hubiera quedado suspendida por mucho que el profesor asegurara que había mirado hacia el otro lado, también. Si se examina con lupa cualquier movimiento del conductor, incluso en el trayecto más tranquilo de cualquier conductor experimentado pueden surgir faltas quisquillosas que lo lleven al borde del suspenso.
En fin, examinar siempre es difícil. Si en cualquier examen de instituto o universidad, el alumno siempre tiene la razón y el profesor le tiene manía, en un asunto como conducir que socialmente se considera un derecho, en vez de un privilegio y una grave responsabilidad, aún más.
Motero escribió
Superdriver, en tu último comentario estoy de acuerdo contigo en casi todo. Aunque yo a la señora si le veo ciertos fallos, que desde mi punto de vista son importantes como para no aprobar ( ojo, yo no soy quien para decir esto, simplemente es mi opinión ).
En lo de los profesores, completamente de acuerdo, hay algunos que vaya tela. Y en lo de endurecer la obtención del carnet, no me refiero a que suspendan a la gente porque si, sino que el psicotécnico sea mas riguroso y las autoescuelas se lo curren un poco mas con los alumnos. No digo que en todos sitios sea asi (aqui tenemos a Josep que tiene que ser una maravilla como profesor), pero si se dan muchos casos en los que tanto autoescuelas como medicos encargados del psicotecnico van a hacer caja, sin importar el futuro conductor.
En mis cinco primeras clases, el coche lo habria cogido antes un par de veces para acostumbrarme a los controles en los pies, pero por ciudad solo habia ido en moto. Y te aseguro que no lo hacia peor que esta señora, quizas podia estar yo un poco mas verde por el tema del embrague-freno-acelerador en los pies, pero por otro lado, redondas y velocidades las hacia correctamente y las respetaba.
Di escribió
Pues yo acabo de cumplir dos meses de haberme sacado el carnet. Mi caso es bastante curioso, sin embargo; ya que tengo experiencia conduciendo durante 12 años, pero… coches automáticos. Y en un pais en el que pagas para sacarte el carnet, y te enseñan o tu padre, o tu hermano mayor, o el novio o quien sea, pero el término “autoescuela” no existe. Al menos en mi época, vamos. Y fueron 12 años conduciendo en un pais que, más allá de un semáforo en rojo o un paso de peatones… pocas más señales hay. De hecho, como nota curiosa, para saber el sentido de una calle, te fijas en qué sentido están aparcados los coches… tal cual. En cuanto a la forma de conducir… si alguien ha estado en Roma, o en Portugal, pues igual. Un caos, vamos.
Cada vez que recuerdo que yo conducía mientras fumaba, bebía cocacola, hablando por el móvil y con el pie izquierdo apoyado en el lateral de la puerta (y, por supuesto, sin cinturón de seguridad)… me entran escalofríos. Doy gracias a Dios cada día de que llegué a España en su día sin mi carnet de allí, porque me habían asaltado y no tuve tiempo de renovarlo, con lo que no pude hacer el canje aquí. Al cabo de 4 años sin poder conducir (jamás toqué un coche sin carnet), me decidí a sacarme el de aquí. Y no me arrepiento lo más mínimo, porque lo que he aprendido tanto en la teórica como en la práctica, es algo inestimable para mi.
Tuve “mala suerte” y me tocó un profesor de esos que te enseñan a punta de gritarte escupiéndote todo el rato en la cara (imbécil, inepta, idiota; tú en la puta vida te sacas el carnet, entre otras lindeces) y encima, en intensivo: dí 27 horas de clases en una semana. Fué una cosa horrorosa que no volvería a vivir. Yo necesitaba alguien como tú, Josep de mis amores secretos… pero bueno, no pudo ser. Eso sí: mi exámen duró 8 minutos de reloj, y aprobé a la primera.
Una cosa curiosa que noto, es que según pasan las semanas, me doy cuenta de lo poco que sabía hace un mes y por supuesto, hace un mes (cuando llevaba ya un mes conduciendo) sentía que sabía mucho más que el día que me saqué el carnet… Así que cada día siento más y más respeto por el conducir. Claro que como novato no se es consciente de los errores que se cometen. Uno jura y perjura que lo está haciendo de puta madre… cuando no es tan así. Estás tan pendiente de tantas cosas a la vez, que es casi imposible que no falles en alguna. Claro que si fallas en que se te cale el coche, no pasa nada; pero a como falles en cosas realmente importantes, como la velocidad en poblado, un stop… hay diferencia. Creo que el problema es sentirse demasiado seguro de lo que se hace antes de tiempo. Pero tampoco puedes ir con inseguridad… Es bastante difícil encontrar ese equilibrio, pero muy necesario.
Creo que no se trata de que haya quien no está capacitado para conducir, que no digo que no habrá gente así; pero entiendo que es algo que vá más allá de la parte técnica del conducir. Y es lo que escucho repetir tanto a los que tienen ya una experiencia en esto: el ser conscientes de la responsabilidad que tenemos entre las manos. Yo estoy convencida de que hay mucho novato por ahí suelto que, a cuenta de llevar un L que anuncia su “novatismo”, se cree con derecho a cometer ciertos fallos, resguardado en esa L; como si el que tiene más experiencia tuviese que “comprender” que es falible. Y eso no es así. Se trata más bien de ser un poco humildes y reconocer nuestras limitaciones, que las tenemos, y andar con más cuidado que los demás, porque estamos en desventaja con respecto al resto de conductores (al menos, en cuanto a experiencia) y eso se nota a la hora de tomar decisiones en cuestión de segundos al volante, o al momento de tener que reaccionar de manera imprevista ante algo.
Josep Camós escribió
No, ni mucho menos. Eso sí: le pongo intención.
Estaba observando el debate desde la barrera. Está entretenido y os lo agradezco. Veo que aumentar el espacio destinado a los comentarios comienza a dar sus frutos.
Lo único que se me ocurre aportar a la discusión es:
1. En todos los gremios, en todos, hay buenos y malos profesionales. Creo que me estoy repitiendo.
2. La persona que sólo ha pasado por un examen (o dos o tres, tanto da) tiene una visión MUY limitada sobre lo que son LOS exámenes. Yo veo unos cuantos cada semana y no sería capaz todavía de emitir juicios ni mucho menos de teorizar demasiado. Sobre este asunto no me extiendo más ahora, pero tengo un texto dándome vueltas en la cabeza para publicar en cuanto sea capaz de darle forma.
3. Sobre los vídeos del post, echadle un vistazo al último párrafo del comentario de Yopis, la post-data, porque ahí está la esencia de absolutamente todo.
Yopis:
Gracias, sinceramente.
Di:
Ni te imaginas lo divertido que puede llegar a ser reciclar a un conductor que viene de otro país. Ya he tenido varios alumnos de ese tipo, y no hay ni un solo caso que se parezca a otro.
Di escribió
¡Reciclar, dices! ¡Ojalá!
Yo tuve que aprender, cariño mío, que no sabía! Yo no traía “vicios”, porque jamás conduje coche de marchas. Y por supuesto, tampoco tenía vicios circulando, porque las vías a las que yo estaba acostumbrada no tienen nada que ver con Madrid… De verdad que siento que yo he aprendido realmente a conducir ahora.
Para lo único que me sirvió mi “experiencia previa” fue para aparcar, que el método es el mismo en cualquier pais, y con cualquier coche, jajajaja. Y menos mal, Josep, porque mi profe dejó para media hora antes del exámen ese tema. Sólo sé que el tío me habló de ángulos y mil cuentas matemáticas y referencias varias que ni entendí y que por supuesto ni recuerdo. Yo sólo sé que cuando la examinadora me dijo: “aparque usted donde quiera”, yo simplemente hice lo que he hecho toda la vida: aparcar, a ojímetro.
Bandama escribió
Hola Josep Camós, ¿donde das clases? porque creo eres un gran profesor, eres muy prudente en tus comentarios y me hacen gracia. Desde mis modestos concimientos en todo lo referido a normas y señales de circulación hay algunas cosas que no comparto.
Como profesor, supongo, que cada vez que tienes que comenzar el aprendizaje de un alumno, es un reto, pues todas las personas no son iguales, hay alumnos que les cuesta aprobar la teórica, y luego, en la práctica aprueban a la primera, y luego otras con las mas diversas carreras univesitarias, que aprueban la teórica a la primera, y el práctico, se las ven y desean para poder aprobar.
No se porque existe ese miedo al examen, todos nos pondremos nerviosos, pero hay que controlar la situación ¿COMO?, Pues ir lo suficientemente preparado a los examenes, no cuando queramos, sino siguiendo las indicaciones del profesor, y os aseguro que si no apriebas a la primera, de la segunda no pasa.
Yo por circunstancias, soy poseedora de todos los tipos de carnet, y por supuesto aprobe a la primera.
Respecto a los profesores, conozco a muchas personas que cuentan que antes del examen, casi son adiestrados para aprobar con señas.
Evindentemente, según los criterios de calificación, el examinador suspende, como le ocurrió a un amigo mio.
sob escribió
Interesantísimo post.
Desde este cachito de mundo que tengo en pantalla, voy a lanzar una aseveración fruto de los años (muchos, quizá demasiados) que llevo con un volante entre manos. Y es algo que cuando se lo dije a mi mujer se reía, pero ahora lo tiene claro.
Digamos que las manos y los pies “aprenden”. Al principio, nos cuesta manejar un vehículo porque, como ya he dicho antes, es una máquina muy compleja. Pero poco a poco empezamos a dejar de pensar en qué mando accionar para obtener determinada reacción, y llega un momento en que ya no lo pensamos, si no que nuestros miembraos van “solos” allí donde se requiere su actividad. A la par, cada vez tenemos más capacidad (y más tiempo, por ende) para observar y captar nuestro entorno. De la capacidad de concentración que se tenga, depende en gran medida la seguridad que tengamos al volante; es decir, que si vamos de “pasotas”, como el “buga” va solo, nos dedicamos a hacer burradas varias porque “yo controlo un güevo” (efectivamente, los miembros ya han aprendido, pero la cabeza no ha asumido la responsabilidad, y liberada de controlar el vehículo se va por los cerros de Úbeda, necesita otra distracción) Una mente entrenada en la educación y el respeto, copa su capacidad recién adquirida en ir con prudencia y tener la “caché” llena de imprevistos. Como también he dicho antes, los cálculos que hay que hacer para conducir son enésimos, y a una velocidad que ya quisiera el mejor ordenador del mundo mundial.
Toda esta historia es para concluir que, en el momento que nuestras manos y pies asuman el movimiento normal del vehículo, y el “coco” se dedique a conducir, es cuando comenzamos a ser conductores. Luego, como en cualquier faceta de la vida, interviene el carácter de cada uno, eso sí, ligeramente amplificado (esto da por sí solo para hacer un libro: Cómo eres y cómo te comportas al volante)
Salu2
sob
Josep Camós escribió
Hola, Bandama.
Doy clases en una pequeña autoescuela familiar de un municipio de 15.000 habitantes cercano a Barcelona. Por la composición demográfica del lugar, tengo la suerte de contar entre mis alumnos con tipos de persona muy dispares: desde jóvenes (que se conocen entre ellos porque son compañeros de clase, de juerga, etc.) hasta señoras de una cierta edad, inmigrantes de cualquier rincón del mundo, gente que hace reciclaje voluntario porque hace años que no tocan un coche pese a tener permiso… En fin, un poco de todo.
Y luego llego a casa y me pongo a aporrear un poco el teclado, por aquello de no perder los orígenes.
Sobre lo de enseñar para aprobar, yo lo tengo muy claro: el que sabe conducir (y circular), no sólo aprueba el examen, sino que luego sabe ir por cualquier sitio sin demasiados problemas. Ese no sólo es mi lema personal, sino el objetivo primordial de la autoescuela en la que trabajo. Y esa es la razón principal por la que fiché por esta empresa y no por otra.
Josep Camós escribió
Sob:
Casi has dado en el clavo, pero te falta un punto vital.
Precisamente por todo lo que explicas resulta tan importante que el preconductor aprenda no sólo conocimientos (teóricos) y habilidades (al volante), sino que es imprescindible que adquiera una serie de valores que lo acerquen a una conducción que combine seguridad y agilidad.
Dicho de otra manera, lo que diferencia a un conductor de un conductor seguro y eficaz es la actitud que muestre esa persona al manejar su vehículo. Yo puedo ser la hostia en cuanto a conocimientos, puedo ser la rehostia llevando el coche, pero si no me sale de los cojones aplicar lo que sé y lo que sé hacer para llevar a cabo una conducción segura y ágil, seré un peligro en la carretera.
Es un taburete de tres patas: conocimientos, destrezas y valores. Si le quitas una pata al taburete, nos caemos al suelo.
Y dile a tu mujer que no se ría, que no ibas nada desencaminado en tu teoría. Eso que dices, más el asunto de la actitud, es la base de mi formación como profesor de formación vial.
José escribió
Hola de nuevo Josep!, me alegro de que se te haya pasado la “depre”, enhorabuena por el nuevo formato del Blog. La cantidad de veces que repito semanalmente APTITUD Y ACTITUD, ¡menudo duo!, por no nombrar otro: CONDUCIR Y CIRCULAR; está claro que una buena base educacional facilita el aprendizaje de cualquier materia. La persona que quiere aprender y que “obedece” las indicaciones y requerimientos de un profesor no debería de tener problema alguno en superar posteriormente las pruebas de calificación. Ahora bien aquel que sabe más que el propio profesor, el que cuestiona cualquier norma porque él tiene otra mejor, el “conspiranoíco” por naturaleza, ese/a lo tiene claro. Cada persona debe de saber en todo momento sus exigencias, sus obligaciones y si, por supuesto sus derechos (seguramente en este orden), en caso contrario ocurre lo que observamos día a día. Saltarse esta simple norma de convivencia fulmina cualquier método pedagógico, amen de terminar con la paciencia del más cualificado. Creo que ya lo mencione hace tiempo, cuanto daño hacen los papis con sus vástagos los fines de semana………………….saludos
Superdriver escribió
Vaya Josep, yo también vivo en un municipio de 15.000 habitantes cerca de Barcelona.
Yo aprobé el práctico de conducir a la segunda. Reconozco que tuve mucha suerte y que tranquilamente podría haber suspendido varias veces más. Mi profesor era bastante malo, no supo enseñarme a conducir sino tan sólo cómo aprobar el examen y qué cosas debía tener en cuenta en los circuitos habituales. Me sentía completamente inseguro ante la idea de conducir por un lugar que no conociese.
La primera vez me examinó un tipo que era bastante indulgente, pero que solía ir por zonas difíciles. Suspendí con todas las de la ley, ya que a los nervios había que sumar la inseguridad de tener que conducir de verdad. Ni siquiera sabía cómo tomar una curva por carretera, lo cual me hizo cometer un error bastante grave al entrar demasiado rápido en una curva cerrada. La señal de velocidad recomendada indicaba 60, así que la tomé a 60, porque yo por entonces no tenía la habilidad suficiente para calibrar a qué velocidad debía tomarla (así de mal estaba).
La segunda vez aprobé porque fuimos por una zona que conocía muy bien, conduje de memoria y además tuve la suerte de hacer el examen a una hora en la que apenas había tráfico. El examinador fue extremadamente indulgente, porque cometí un error muy grave por una distracción que me valió una falta de “deficiente” (mientras arrancaba, me dejé el freno de mano puesto, sonó el pitido, me puse nervioso y mientras lo quitaba, me despisté y el coche se me fue un poco hacia otro que había aparcado). Sin embargo, creo que aprobé por mi insólita habilidad en el aparcamiento (no sabía conducir, pero extrañamente aparcar se me dio bien desde siempre: el examinador me hizo aparcar varias veces y de todas las maneras, supongo que para probarme); y también por reaccionar bien a un cafre que se coló en una rotonda a toda velocidad mientras estábamos dando la vuelta.
Y perdón por el rollo, pero se me ocurre también aquí un tema interesante que se podría tratar: la influencia de los factores externos en el examen, es decir, aquellas cosas incontrolables (otros conductores incívicos) que pueden fastidiar el examen práctico de cualquier alumno.
Motero escribió
Yo pienso que un grave error que comete bastante gente (tanto alumnos como profesores) es que para ellos apuntarse a la autoescuela tiene como único fin el aprobar los dos exámenes, el teórico y el práctico, en el menor tiempo posible y aunque no aprendan casi nada. Sin importar lo que pasará una vez que hayan aprobado, que como su único fin era aprenderse los recorridos de memoria, sin razonar el por qué de sus acciones, pues después cuando vayan a otra ciudad, estarán tremendamente perdidos sin saber que hacer.
En cuanto a factores externos al examen, pues considero que los mas peligrosos son los demás conductores, que por no respetar las normas de circulación, pueden inducirnos a cometer error. Pero si tenemos suficiente capacidad para reaccionar, no debe de ser un problema grave.
Luego están los factores meteorológicos, que aunque parezca una tonteria, hay gente que le ha supuesto suspender el examen por no saber accionar mandos como el limpiaparabrisas ante lluvia, encender el aire para limpiar el vaho del parabrisas, etc.
José Luis escribió
Hola !!
1) Habría que ver cuántos conductores con “años de experiencia” al volante aprovaban el examen más sencillo (tanto teórico como práctico).
2) Habría que ver cuántos conductores aprobados en el punto 1) serían capaces de aprobar 5 examenes prácticos seguidos.
Porque errores los comentemos todos, creo yo. Es muy difícil conducir siempre atento a todo. Ni Alonso, con su preparación, sería capza.
Al final, lo importante es dominar el coche y tener cierta seguridad conduciendo. Los errores forman parte de la vida de un conductor.