Después de “Baila el chikichiki”, la canción del “Mil ciento uno, mil ciento dos”

13 03 2008

Si hay un asunto que me inquieta especialmente, ese es el de las distancias de seguridad. Se trata de un problema en el que la mayoría de conductores ni siquiera repara o desdeña intencionadamente, pero que causa tantas desgracias que debería ser objeto de estudio para su resolución.

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¡Pomp! Hostia por detrás

20 02 2008

En estas que llegamos a una rotonda enorme, de esas que normalmente van bastante cargadas pero que en estos momentos está casi desierta. Mi alumno Matías deja pasar un camión y al querer incorporarse, cala el coche de repente. Cosas del embrague. Leer el resto de esta entrada »





El valor plástico del metro y el segundo

8 11 2007

Como sabes, en materia de circulación tratamos a menudo de la velocidad. Hablamos de velocidad genérica, de velocidad máxima, de velocidad mínima, también de velocidad adecuada, inadecuada, moderada, excesiva y de exceso de velocidad sobre los límites que se establecen para cada vía.

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“¿Por qué te pegas a ese coche?”

15 08 2007

¡Albricias! La campaña de la DGT Elige una razón aborda ya la distancia de seguridad. Ya creía yo que en Tráfico iban a dejar de lado a toda esa horda de elementos que juegan a hacer de remolque sin enganche por estas carreteras de Dios. Pero no, al final la DGT habla de los acosadores del volante. Y de qué manera:

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Tu cogote y el melón

27 03 2007

El día en que a un funcionario sin demasiadas preocupaciones le dé por investigar un poco la evolución de las distancias de seguridad entre vehículos a lo largo del tiempo nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Cuando llegue ese día, los policías encargados del tráfico recibirán la orden de no pasar ni una, de hacer cumplir esa norma general redactada de esa forma tan ambigua:

Todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenado brusco, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad y las condiciones de adherencia y frenado.

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Plus ultra

16 01 2007

Muchas veces recuerdo frases textuales de Paco Arjona, el profesor que me enseñó a conducir. Una de ellas era “no mires el coche de delante; mira siempre al siguiente”. Siempre que puedo, lo hago.

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Matones

13 12 2006

Obsérvalos mientras conducen y dime si ando muy equivocado. Está aquel que se interesa por las cuasi incoloras motas de polvo de tu maletero, y para verlas bien se acerca tanto por detrás que cuando estornudas le oyes decir “jesús”, mientras por el retrovisor ves lo que intuyes que será la última cara que recordarás en tu vida. Como es de esperar, de nada servirá que pises suavemente el freno de forma reiterada para advertirle que en caso de colisión pasaréis a ser vecinos de morgue. A él le es igual perder 3 puntos del permiso de conducir por embestirte. Lo que no puede perder de ninguna manera es ese medio minuto que estás empleando en adelantar a un trailer que nunca se acaba, así que es mejor que lo dejes pasar y que se estrelle contra otro.

Luego tenemos el extremo opuesto. El que va cazando caracoles por el carril izquierdo de la carretera, o por el tercero de la autopista. Tanto da. Él es feliz. No adelanta a nadie, porque nadie circula a menor velocidad. Le suda abundantemente la axila que alguien venga rápido por detrás y tenga que dejarse la suela en el pedal de freno. No es que no le dé importancia al caso. Es que ni siquiera se da cuenta. Sencillamente no comprende que uno puede circular en un carril diferente del de la derecha sólo si las circunstancias del tráfico y la vía así lo aconsejan, a condición de no molestar a un vehículo que venga más rápido. ¿Cómo va a ser un peligro él, si circula sin meterse con nadie?

También está el indeciso. Ahora me cambio de carril. Ahora vuelvo a la derecha. Y ahora a la izquierda. Voy. Vengo. Acelero, pero freno. Y vuelvo a acelerar. Joder, si le duran menos las decisiones que a un ejecutivo acabado de salir de una escuela de negocios. Vive estresado y conduce estresado. Está angustiado por aumentar su eficacia y no se da cuenta que con sus actos disminuye la eficacia de todos los que desgraciadamente tienen que convivir con él en la vía. Y en la vida, supongo. Estrellarte contra él se convierte en un peligroso juego de azar.

Pero quizá uno de mis favoritos es el pescador. Ya sabes: ese que por las curvas va diciendo “de río a río todo lo que veo es mío”. Y así invade el carril que estás utilizando, si puede ser a la altura de tu vehículo, y cuando tú invades el arcén con el susto en el cuerpo recupera su trayectoria normal para volver a hacer un quiebro en la siguiente curva. Se divierte homenajeando el nombre de este blog, y así transforma las curvas en rectas a su mejor conveniencia. Mientras, tú luchas por no acabar como este de la foto:

Me lo tomo a cachondeo, pero no debería. Son matones de carretera, y a veces consiguen su inconsciente objetivo.