Alvaro llama mi atención sobre una entrada de su blog que no tengo ningún inconveniente en referenciar, al contrario. Al fin y al cabo, un poco de spam al año no hace daño, y el asunto que nos presenta es tan tristemente habitual que no puedo evitar sentirme aludido. Transcribo cuatro palabras al respecto, a la vez que recomiendo la lectura completa del texto por su enorme carga emotiva:
Ha habido un accidente de unos turistas que iban 10 en un microbús (…) Otro vehículo que trataba de adelantar, como no le dio tiempo porque venía uno de frente y se iba a estrellar, pegó un volantazo y sacó a los 10 jovenes de la calzada (…) El conductor del microbús veía que se complicaba el adelantamiento, podía haber frenado él y hacerle sitio al conductor que adelantaba pero no…. (…) Por mucho que yo vaya bien, el que me lee vaya bien, cualquiera vaya bien, si de repente vemos que alguien no va bien y podemos hacer algo, hay que hacerlo ya que esto no se reduce a “si la caga que se joda”.
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