Pocas cosas me escandalizan ya. Sin embargo, no puedo evitar mosquearme ante el planteamiento del reportaje titulado Una “bomba” a cuatro ruedas y aparecido el pasado martes en La Opinión de Zamora, del cual destaco tres detalles:
“Un joven zamorano de 26 años pierde 20 puntos del carné de conducir en un solo día por varias infracciones temerarias en la carretera”
“Un conductor de Jaén, de 41 años, pierde 22 puntos y 3.150 euros de multa por conducir bajos los efectos del alcohol y darse a la fuga. “
“Un joven de Huelva acumula cinco denuncias que le restan 23 puntos.”
Parpadeo unas cuantas veces y recurro al BOE: la Ley habla de la “pérdida total de puntos” asignados a cada conductor. Si el máximo al que se puede aspirar es 15, me pregunto cómo nadie puede perder 20, 22 o 23 puntos, aunque sea a consecuencia de la comisión conjunta de más de una falta muy grave. El saldo mínimo para cada conductor es de cero puntos, no de menos ocho. Así, ¿qué interés informativo pueden tener textos como los destacados? Más que una denuncia, suenan a invitación a la baladronada, que ya se sabe que la chulería tiene una especial querencia por el desafío a las leyes y por la superación de los hitos ajenos.
Ya está en marcha la consulta de puntos en la página web de la DGT. La he usado por curiosidad. Funciona. Ahora mi duda es la siguiente: ¿cuál es la utilidad de un formulario así? No se me malinterprete: la información tiene que estar al servicio del usuario. Con todo, ¿qué tipo de conductor necesita comprobar si ha perdido puntos? ¿Tan alto es nuestro nivel de inconsciencia al volante?
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